Caso Agostina Vega: La cronología de su desaparición en Córdoba

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La provincia de Córdoba se encuentra en estado de máxima alerta ante la falta de precisiones sobre el paradero de Agostina Vega, una menor de 14 años de edad de quien no se tienen noticias desde el pasado sábado. Tras superar las seis jornadas de operativos continuos sin registrar resultados positivos, el escenario judicial sumó en las últimas horas la apertura del secreto de sumario que regía sobre el expediente, la concreción de múltiples allanamientos en puntos neurálgicos para la causa y la detención de un sospechoso. La complejidad del cuadro fue sintetizada por el fiscal de instrucción a cargo del caso, Raúl Garzón, quien precisó de manera directa que las tareas de rastrillaje se ejecutan bajo la premisa de hallarla tanto con vida como sin ella.

La reconstrucción de los momentos previos a la desaparición determinó que la adolescente abandonó su vivienda familiar, situada en el barrio General Mosconi de la ciudad capital, durante la noche del sábado. Antes de subir a un remís que contrató para trasladarse, le manifestó a su abuela que el motivo del viaje era retirar una sorpresa destinada a su madre, Melisa Heredia, siendo esa la última comunicación directa que mantuvo con su entorno. Los registros del transporte terrestre constataron que Agostina descendió del automóvil a una distancia de 6,5 kilómetros de su hogar, puntualmente en la intersección de las calles Juan del Campillo y Mariano Fragueiro, en jurisdicción del barrio Cofico. En dicha esquina se produjo el encuentro con Claudio Gabriel Barrelier, un empleado municipal que mantenía un vínculo de amistad con la madre de la víctima y quien asumió el pago del costo del viaje, convirtiéndose actualmente en el único arrestado en el marco de la causa.

Posteriormente a ese descenso, los sistemas de cámaras de seguridad del sector registraron una última secuencia de la menor mientras ingresaba a una propiedad ubicada en la calle Juan del Campillo al 800, a escasas dos cuadras del sitio donde finalizó el viaje en remís. Dicho inmueble se corresponde con la residencia particular de Barrelier, constituyendo uno de los focos centrales de la pesquisa debido a un detalle que llamó la atención de los investigadores: los dispositivos fílmicos captaron el ingreso de la joven a la vivienda, pero no existe ninguna constancia en video que muestre su salida de las instalaciones.

La actividad en torno a ese domicilio se intensificó el viernes 29 de mayo de 2026, cuando las autoridades judiciales ordenaron un allanamiento motivado por las declaraciones de los residentes de la zona, quienes denunciaron haber percibido ruidos y movimientos sospechosos en el interior de la casa durante horas de la madrugada. En el transcurso de dicho procedimiento, el personal policial halló a tres mujeres dentro de la estructura, quienes fueron trasladadas de inmediato a una sede policial, manteniéndose en reserva los pormenores de su situación. En simultáneo, un cúmulo de información recibida por la fiscalía derivó en el despliegue de un operativo de rastrillaje que se extendió por más de siete horas en un predio descampado del barrio Ampliación Ferreyra, en la zona sur de la capital cordobesa.

Los acontecimientos que ligaron al sospechoso con la víctima comenzaron a delinearse durante la tarde del sábado 23 de mayo, oportunidad en la que Agostina Vega acompañó a su madre y a su hermano menor a un predio destinado al desarrollo de torneos de fútbol, espacio donde también se encontraba presente Barrelier. El grupo permaneció en el lugar por un lapso estimado de dos horas hasta que, cerca de las 16:00, se retiraron en forma conjunta con el imputado para asistir a la celebración de cumpleaños de un allegado común. Durante su posterior declaración indagatoria, el detenido afirmó haber dialogado con Agostina en dicho evento, oportunidad en la que supuestamente ella le confió que esa misma noche planeaba encontrarse con un joven. Esta versión fue desmentida de forma categórica por la madre de la menor, quien negó la existencia de tal conversación durante el festejo. Lo concreto para la justicia es que la adolescente concretó el viaje en remís hacia Cofico por la noche bajo la justificación de la sorpresa materna. Barrelier sostuvo que la joven le solicitó colaboración logística para concretar el encuentro con el supuesto amigo, ante lo cual él se habría negado argumentando una falta de movilidad para trasladarla.

Respecto al material de video de la calle Campillo al 800 que documenta el ingreso de la menor a la casa del empleado municipal, el acusado intentó inicialmente desviar la investigación alegando que la niña de las imágenes era su propia hija de 11 años. Por el contrario, los allegados de Agostina ratificaron desde el primer momento su identidad tras reconocer sus modismos y su forma de caminar. Esta contradicción se resolvió durante la jornada del viernes, cuando el acusado modificó formalmente su coartada en una nueva comparecencia ante el fiscal Garzón, donde su abogado defensor, Jorge Sánchez del Bianco, confirmó que su cliente admitió haber mentido en su primera versión con el supuesto fin de salvaguardar a su hija, reconociendo finalmente que la persona de la filmación es efectivamente la adolescente desaparecida.

Las primeras alarmas familiares se encendieron el domingo 24 de mayo, jornada en la que la madre, con el apoyo de vecinos y amigos, inició las tareas de búsqueda independientes. Melisa Heredia estableció comunicación con Barrelier aproximadamente a la 1:00 de la madrugada para consultarle si poseía datos sobre el paradero de la menor, recibiendo como respuesta el relato sobre el pedido de auxilio para ver al amigo y la imposibilidad de transportarla. Horas más tarde, cerca de las 5:00, el sospechoso añadió un nuevo elemento a su testimonio al asegurar que había observado a Agostina abordar un automóvil de color rojo; sin embargo, esta línea de hipótesis perdió sustentación con el correr de las horas y se encuentra prácticamente descartada por los investigadores.

Ante la imposibilidad de restablecer el contacto con la menor, los familiares formalizaron la denuncia por desaparición el lunes 25 de mayo, lo que aceleró los tiempos institucionales. Para el miércoles 27 de mayo se dispuso la activación del protocolo nacional Alerta Sofía y se ejecutó la primera inspección ocular y allanamiento en la vivienda de Cofico. En esa misma fecha, la madre de la joven comenzó a ser destinataria de comunicaciones telefónicas de origen anónimo con supuestos datos de la causa, incluyendo un mensaje de texto que indicaba de forma textual: “Tu hija está bien. Dormida. Quedate tranquila”, elementos que fueron incorporados de inmediato al expediente judicial. En paralelo, las pericias tecnológicas detectaron que el teléfono celular de la menor emitió señales que lo ubicaron dentro de la propiedad del acusado durante un período aproximado de tres horas antes de que el dispositivo dejara de operar definitivamente.

Durante la jornada del jueves 28 de mayo, Barrelier prestó declaración por un espacio superior a las dos horas ante el fiscal Garzón. En esa instancia ratificó los términos de la charla inicial con Melisa Heredia, aportó capturas de pantalla de las conversaciones mantenidas por la aplicación de mensajería y sostuvo firmemente que la menor nunca había ingresado a su domicilio. Frente a esto, el entorno familiar de la menor mantuvo su posición respecto a las falsedades del acusado para encubrir su responsabilidad, advirtiendo sobre la posible participación de terceras personas. Los asesores legales de ambas partes coincidieron en descartar la existencia de un móvil de índole económica, dado que ni el núcleo familiar ni el imputado registraban deudas pendientes o disputas de dinero. Al cierre de ese jueves, los allegados a la joven encabezaron una movilización pública en reclamo de su aparición.

La actividad judicial del viernes 29 de mayo de 2026 incluyó la orden de nuevos procedimientos simultáneos. Por un lado, personal de la Policía Científica recolectó rastros y evidencias biológicas en la vivienda de la calle Campillo, mientras que de forma paralela se desplegó un contingente de 150 efectivos de diversas fuerzas de seguridad, provistos de canes adiestrados y personal montado a caballo, para rastrillar el descampado de barrio Ferreyra. Esta última directiva se fundamentó en indicios técnicos que señalaron la presencia del sospechoso en dicho sector rural en horas posteriores a la desaparición de la joven. Los reclamos comunitarios continuaron mediante una nueva marcha organizada por los vecinos de la ciudad.

En la actualidad, la investigación penal preparatoria se encuentra centrada en el análisis de los testimonios recabados, el estudio de los registros de comunicaciones telefónicas y el seguimiento minucioso de las secuencias captadas por las cámaras de seguridad públicas y privadas del sector, manteniendo a Claudio Gabriel Barrelier bajo condición de detención como el único imputado en la causa mientras se desarrollan las tareas tendientes a esclarecer el hecho.

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