Lectura de coyuntura: Ricardo Delgado sostiene que la dinámica económica argentina se desenvuelve a dos velocidades y bajo un marco de marcada heterogeneidad
El especialista examinó las consecuencias de las medidas de austeridad sobre los sectores fabril y de la construcción, formuló advertencias respecto al incremento de las erogaciones nominadas en moneda extranjera y precisó que los indicios de reactivación se restringen a un grupo acotado de actividades.
En un escenario macroeconómico caracterizado por fluctuaciones recurrentes y vectores de parálisis, el economista Ricardo Delgado, quien ejerce la presidencia de la consultora Analytica, evaluó los efectos derivados de la contracción en los niveles de producción y el sesgo inequitativo con el que este proceso afecta a los diversos componentes del entramado productivo.
A través de indicadores cuantitativos y un examen riguroso de la situación, Delgado llamó la atención sobre la apreciación de los costos medidos en divisas, el deterioro en la capacidad de compra de los ingresos y los escollos que se presentan para dinamizar la obra civil y las manufacturas. Frente al desarrollo de un programa de ordenamiento fiscal, el consultor ponderó la relevancia de mantener las cuentas públicas en equilibrio, aunque remarcó que el proceso de recomposición marginal aún no presenta un correlato en las condiciones materiales de la mayor parte de la población.
El esquema de fluctuaciones alternadas y la parálisis en los indicadores sectoriales
Durante la descripción del escenario, Matías Barbería expuso: “Asistimos a una configuración que en el ámbito técnico se denomina economía de serrucho, caracterizada por fases sucesivas de expansión y contracción que se intercalan de manera constante”.
Los registros estadísticos de carácter oficial más recientes reflejan que la actividad vinculada a la construcción experimentó una retracción del 4% en el período correspondiente a abril en comparación con el mes de marzo, mientras que el bloque industrial acusó una disminución del 2,1% en la medición mensual desestacionalizada.
Barbería puntualizó que, al evaluar la trayectoria desde noviembre de 2023, el sector manufacturero arrastra una caída consolidada del 5%, en tanto que la actividad constructiva exhibe un retroceso del 22% computado a partir de la renovación de las autoridades del Poder Ejecutivo. “Dicha variación representa la pérdida de una quinta parte del volumen total de la actividad”, especificó.
El analista argumentó que un factor determinante en dicha dinámica responde directamente a la “interrupción de los proyectos de infraestructura pública, cuya ejecución no fue reanudada”, sumado a que el sector corporativo privado no dispone por el momento de la capacidad necesaria para absorber el vacío generado por la desinversión del Estado.
Por su parte, Delgado complementó el diagnóstico indicando que el aparato productivo local atraviesa una coyuntura de “profunda disparidad, la cual no solo se manifiesta entre los distintos rubros, sino también hacia el interior de cada rama de actividad”. A modo de ilustración, señaló que “la producción siderúrgica se ubica un 33% por debajo de los promedios históricos registrados entre los años 2016 y 2023”, mientras que en contraposición, “el complejo automotriz se posiciona un 9% a la baja y el segmento de la transformación plástica se retrae un 16%”.
Evolución del salario real, incidencia de erogaciones fijas y tensiones en el sistema crediticio
Al ser consultado sobre el comportamiento de los ingresos de los trabajadores, el titular de Analytica se mostró categórico: “Las remuneraciones reales no han registrado un proceso de mejora sostenido”. En su argumentación, detalló que “en una primera instancia, coincidiendo con una desaceleración pronunciada en los índices de precios, el poder de compra evidenció un repunte, fundamentalmente durante el segundo tramo del año inicial de gestión; no obstante, a partir del bimestre comprendido entre junio y julio del año pasado, comenzó a verificarse una nueva tendencia a la baja”.
El economista puso el foco sobre la gravitación creciente que poseen las tarifas y servicios fijos sobre el presupuesto de los hogares: “Mientras que hace tres o cuatro años este conjunto de gastos absorbía aproximadamente el 30% de los ingresos, en la actualidad esa proporción se ha elevado al 55%”. Bajo esta nueva configuración, el remanente de ingresos disponible para el consumo de bienes prescindibles experimentó una reducción, pasando de 70 a 45 puntos porcentuales.
Asimismo, Delgado advirtió sobre las señales de vulnerabilidad que exhibe el financiamiento al consumo: “Se observó una fuerte expansión del crédito destinada a financiar el mayor peso de las erogaciones fijas hogareñas, pero ese canal actualmente enfrenta dificultades debido al incremento en los índices de morosidad, con especial énfasis en el segmento de las compañías fintech, las cadenas de electrodomésticos y las entidades mutuales”. Esta situación adquiere características de mayor complejidad en el rubro de “tarjetas de compra regionales de utilización recurrente en las provincias del interior”.
La política de administración cambiaria, el valor de la construcción y los nudos estructurales
La estrategia implementada en el mercado de cambios constituyó otro de los componentes analizados en el informe. Delgado manifestó sus discrepancias respecto a la orientación oficial: “Se produce simultáneamente una contracción de los haberes nominados en moneda nacional y un incremento de los costos medidos en dólares, lo cual representa un encarecimiento de los componentes de producción locales”. El especialista precisó que “la cotización de la divisa se mantuvo estabilizada en torno a los 1.400 pesos, en paralelo con un proceso inflacionario que acumuló 15 puntos desde ese hito”, dinámica que deriva en una apreciación de los costos de operación en moneda extranjera.
En el intercambio de aportes con los integrantes del panel, el economista aseveró: “Desde el inicio del mandato presidencial de Milei, los costos globales de la construcción expresados en dólares registraron un alza del 80%”. En términos prácticos, esta variación implica que “la ejecución de una obra de albañilería demanda erogaciones que representan casi el doble en divisas en comparación con el período inicial de la administración”.
A partir de estas premisas, Delgado remarcó la necesidad de que el tipo de cambio “no sea evaluado exclusivamente bajo una perspectiva de flujos financieros, sino fundamentalmente como un instrumento de política económica orientado a proveer incentivos a la inversión productiva real”.
Para concluir, el director de la firma Analytica argumentó que el nudo central que debe resolver la conducción económica radica en “diseñar mecanismos que permitan incorporar de manera progresiva a los distintos sectores del país”, evitando de este modo que las señales de reactivación queden confinadas a los enclaves de inserción exportadora, sin generar efectos de derrame sobre el entramado industrial, el sector mercantil y los desarrollos constructivos de carácter urbano.