Victoria histórica del Deportivo Riestra frente a River

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Microfono Abierto

Una derrota histórica y escandalosa

River Plate atraviesa un momento crítico, y la caída ante Deportivo Riestra en el Monumental no es solo una derrota, sino una clara exposición de un equipo sumido en el autosabotaje. En un año de rendimientos flojos, esta noche negra para el «Millonario» condensó todos los problemas: distracciones, errores infantiles, una alarmante falta de juego y una incapacidad manifiesta para quebrar el cerrojo rival. El humilde Riestra, con apenas el 17% de posesión y tres llegadas que se tradujeron en dos goles, ejecutó un plan perfecto para hundir a un gigante.

Silbidos y descontento: La peor noche en el Día del Hincha

El contexto de la derrota fue el peor posible. En el Día del Hincha de River, en homenaje a Ángel Labruna, el equipo de Marcelo Gallardo fue una «máquina de pegarse tiros en los pies». Los 85.018 espectadores, que esperaban una reacción tras la eliminación de la Copa Libertadores ante Palmeiras, despidieron al equipo con una estruendosa silbatina y un cancionero exigente que evidenció el descontento. Jugadores clave como Martínez Quarta y Bustos quedaron señalados por fallas inadmisibles en los goles de Riestra, que evidencian una vulnerabilidad recurrente en el juego aéreo y la pelota parada.

Falta de ideas y desgaste

River se mostró cansado por el desgaste del partido de vuelta en Brasil y con muy poca lucidez para descifrar un partido que se mantuvo estático durante los 90 minutos. El juego recayó casi exclusivamente en los pies de Juan Fernando Quintero, demasiado solo en la creación, mientras que el resto de la ofensiva no pesó: Castaño fue silbado por su bajo rendimiento, y Borja jugó a contramano. La expulsión de Salas fue el broche de oro para el desconcierto.

Desde el banco, Gallardo tampoco encontró las respuestas. El equipo abusó de los centros, un recurso ineficaz contra la defensa de Riestra, que montó una estructura con tres centrales para neutralizar esa estrategia. Los cambios llegaron tarde y no lograron torcer la tendencia de un equipo pastoso y sin chispa.

Alarma de crisis y el riesgo de 2026

El resultado es la cuarta derrota consecutiva, una racha que no se veía desde el tétrico 2010. Más allá del golpe anímico, esta caída impide a River despegarse en la tabla anual, poniendo en riesgo la clasificación a la Copa Libertadores 2026. Sin entender y corregir su tenebroso presente, el partido crucial de Copa Argentina ante Racing se convierte en una verdadera final del mundo con la presión de un equipo que, jugando de esta manera, ni siquiera puede soñar con subirse a la Ruta 9.

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En una noche para el olvido en Núñez, Deportivo Riestra dio la gran sorpresa y venció a River Plate por 2-1 en el Monumental, en un resultado que desató la furia de los hinchas y agudiza la crisis del equipo de Marcelo Gallardo. Tras la reciente eliminación de la Copa Libertadores, el «Millonario» sumó su cuarta derrota consecutiva y fue despedido con una estruendosa silbatina por los más de 85.000 presentes.

Un River en «Autosabotaje»
La caída ante el «Malevo» expuso todas las falencias que arrastra River en este segundo ciclo de Gallardo. El equipo lució sin ideas, plagado de errores infantiles en defensa y con una alarmante falta de juego. En el mismo día que se homenajeaba el nacimiento de Ángel Labruna, el equipo pareció una «máquina de pegarse tiros en los pies».

Riestra, un equipo humilde con jugadores provenientes del Ascenso, ejecutó un plan perfecto: se defendió con tres centrales y fue letal. Con apenas el 17% de posesión de la pelota, generó solo tres situaciones claras y anotó dos goles.

Los tantos de la visita llegaron por fallas inadmisibles del conjunto local:

  • En el primer gol, un error de Martínez Quarta derivó en el córner que terminó en el tanto de Antony Alonso.
  • El segundo, de Pedro Ramírez, llegó tras una pifia de Fabricio Bustos que perdió la espalda del delantero.
    A pesar del empate transitorio de Giuliano Galoppo y algunos destellos de Juan Fernando Quintero, el equipo no logró torcer el rumbo, abusando del centro fácil para la defensa rival. El nerviosismo y la frustración se hicieron evidentes con la expulsión de Salas.
    La derrota significa la cuarta consecutiva para River, una racha negativa que no se veía desde el año 2010.
    La «Final del Mundo» que se Viene
    La situación no podría ser peor para River, ya que esta derrota lo deja en una posición comprometida en la tabla anual y lo obliga a enfocarse en lo inmediato: la «final» del próximo jueves ante Racing por la Copa Argentina.
    Jugando de esta manera, la clasificación a la Copa Libertadores 2026, un objetivo que parecía asegurado, comienza a verse seriamente amenazada. El Monumental se fue en silencio, lleno de preocupación, mientras el festejo de Riestra resonaba en la cancha.
    ¿Podrá el equipo de Gallardo revertir esta «noche tan negra» antes del crucial partido por Copa Argentina?

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