TRIUNFO ACADÉMICO: Racing eliminó a Boca en la bombonera y es finalista del Clausura.

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Microfono Abierto

Racing Club superó 1 a 0 a Boca Juniors en su propia cancha, un resultado que lo catapulta a la final del Torneo Clausura y que marca un nuevo capítulo de épica para los de Avellaneda, quienes llegaban con una tendencia previa menos favorable frente al favoritismo Xeneize. El pitido final desató un profundo contraste: el público de Boca, resignado, aunque reconociendo el buen bimestre que el equipo les hizo vivir, fue testigo de la reunión eufórica de los hombres de Costas en el centro del campo. Esta imagen selló el final de un encuentro disputado más con nerviosismo que con fútbol fluido, pero en el que la Academia demostró una superioridad estratégica que la confirma, con escasos argumentos en contra, como el equipo de mejor actualidad en el fútbol argentino.

Adrián Martínez rompió su sequía y anotó el único gol del partido (1-0) que selló la victoria de la Academia. La definición del certamen se jugará el próximo sábado ante el ganador del clásico entre Gimnasia y Estudiantes.

Desde el inicio, el partido se vivió con el clima y la tensión propios de una definición. La lucha y el mutuo maniatamiento en los primeros minutos sugirieron un clásico cerrado, aunque pronto se hizo evidente que ninguno de los dos equipos se acercaba a su mejor versión. La primera mitad se desarrolló como un trámite de medición de intenciones: Boca ejercía una tenencia de balón inofensiva, mientras que Racing se dedicaba con esmero al corte. La falta de audacia hizo que la emoción brillara por su ausencia. Un dato ilustrativo de la lentitud para «calentar motores» fue que el primer tiro de esquina se registró recién a los sesenta minutos de juego. Fue un envío de Paredes que, paradójicamente, casi provoca la expulsión de Barinaga, forzado a cometer falta sobre Vergara cuando este se escapaba en un prometedor contragolpe.

Para entonces, la estrategia de los de Costas ya se había ajustado: esperaban más adelante para dañar por las bandas tras la recuperación de la pelota. Este objetivo se facilitó por la notoria imprecisión de los volantes xeneizes, con Leandro Paredes a la cabeza. Claro que a este bajo rendimiento también contribuyó el pobre desempeño de los delanteros de Boca, que se mostraron inexpresivos, inofensivos y erráticos, carentes de todo contacto efectivo con el desarrollo del juego.

La sensación de que la noche se teñía de color Racing flotaba en el ambiente. El público de Boca sintió como un puñal cuando Úbeda decidió el primer cambio de la noche: la salida del ‘Changuito’ Zeballos, el jugador más desequilibrante, para dar ingreso a Alan Velasco. Este movimiento generó una gran incógnita para la inmensa mayoría de los presentes, ya que Velasco regresaba tras más de dos meses de inactividad y arrastraba malos registros desde su llegada en enero.

Pero la situación para Boca empeoraría aún más. Apenas cuatro minutos después de esa decisión desde el banco, y otra vez a partir de un contragolpe, una precisa habilitación de Almendra encontró el espacio que Gabriel Rojas y Vergara venían explotando. El lateral ejecutó un centro perfecto al área para que ‘Maravilla’ Martínez superara por primera vez a la sólida dupla central local. Con ese cabezazo, el delantero no solo anotó el gol de la ventaja, sino que también se quitó de encima la mufa de diez partidos sin convertir, poniendo a la Academia en ventaja.

El gol expuso de manera definitiva las impotencias de Boca, que jugó los últimos quince minutos con la clara conciencia de que no poseía las herramientas para igualar el marcador. Tan palpable era esta resignación en el conjunto Xeneize que la señal más contundente de la falta de soluciones llegó desde el cuerpo técnico: con cuatro cambios y dos ventanas de sustitución disponibles, la única variante que se ejecutó fue el ingreso de Rodrigo Battaglia, sobre el tiempo de descuento, para que intentara conectar un cabezazo en un tiro libre frontal.

La consecuencia directa del resultado es ineludible. Racing avanza a la final, en busca del título y la clasificación a la Copa. Boca, en cambio, se va de vacaciones, quedando abierta la incógnita sobre la continuidad de un cuerpo técnico que, si bien superó las expectativas iniciales de muchos, quedó expuesto en la derrota que más golpea el sentir del hincha. La ilusión era grande a esta altura. Y otra vez se desvaneció.

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