Tensión en el Congreso: Peronismo y PRO buscan evitar fugas tras el triunfo de LLA

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Tras la victoria de La Libertad Avanza en los comicios, la composición del Congreso de la Nación experimenta una profunda reestructuración incluso antes del recambio formal del 10 de diciembre. Las crecientes tensiones internas en el justicialismo, las derrotas en las estructuras provincialistas y la escasa preponderancia del radicalismo han generado el caldo de cultivo ideal para la fragmentación y los movimientos de anexión. En este contexto, la salida grupal y coordinada de varios diputados del PRO para integrarse a la bancada libertaria ha marcado un precedente, mientras que en la Cámara Alta, el peronismo intensifica sus esfuerzos para evitar un escenario de ruptura similar.

Un análisis preliminar sugiere que el Senado estará fuertemente influenciado por la identidad provincial más que por la lealtad partidaria tradicional. Los legisladores que se consideran «sin techo» ideológico o de bloque podrían volver a converger con aquellos representantes directamente vinculados a las figuras de los gobernadores. El caso de la senadora electa por Salta, Flavia Royón —quien fue secretaria de Energía durante la administración Fernández—, es paradigmático, ya que conformaría un unibloque con línea directa con Gustavo Sáenz. Su situación, junto a la del correntino Carlos Espínola o la cordobesa Alejandra Vigo, es seguida de cerca por el bloque Convicción Federal, un espacio compuesto por cuatro senadores peronistas que se había desprendido de la unidad oficialista este año sin modificar su postura ante la legislación.

«Estamos dispuestos a sumar senadores que fortalezcan la voz del peronismo no kirchnerista», han asegurado fuentes de Convicción Federal, negando rotundamente los trascendidos que apuntaban a la ruptura de alguno de sus miembros para alinearse con el oficialismo. Asimismo, sugirieron la posibilidad de crear un interbloque de provincias que sería liderado por un exgobernador. Con cuatro figuras de la oposición en esta categoría (Capitanich, Manzur, Zamora y Uñac), el foco se posa sobre si será este último el referente de una alternativa justicialista cohesionada. En el seno de ese espacio, la apuesta es clara: «Quizás el peronismo, con algunos jugadores por fuera, gane más que con todos por dentro». Con el traspaso de la senadora Carmen Álvarez Rivero desde el PRO a La Libertad Avanza, el bloque libertario alcanza los veintiún miembros, quedando a quince del quórum. Considerando que el PRO solo retuvo cinco senadores, la estrategia gubernamental se centrará en buscar la mayoría operativa en las bancadas provinciales y el radicalismo. Mientras tanto, en Unión por la Patria, la prioridad es generar consensos para evitar la posible salida de los tres representantes que asumirán por Santiago del Estero el 10 de diciembre, entre ellos el exgobernador Gerardo Zamora.

Diputados: El PRO y el Peronismo Buscan Evitar Nuevas Fragmentaciones

En la Cámara Baja, antes del recambio, Unión por la Patria —que podría rebautizarse como Fuerza Patria a partir del 10 de diciembre— ya contempla la posible no incorporación de los diputados justicialistas electos por Tucumán, una de las ocho provincias con triunfo peronista. Una señal de alerta adicional llegó desde San Luis, donde el legislador electo Jorge Fernández anticipó que no se sumará al bloque y podría ser seguido por su coprovinciano Ernesto Alí. Pese a estos indicios, en el peronismo existe el entendimiento de que podrían generarse rupturas sectoriales desde las provincias (se menciona el caso de Catamarca), pero prefieren ese escenario antes que la desarticulación de una de las tribus internas: «Si rompe uno, comienza a desmoronarse todo», señalan.

El PRO es otro de los espacios más afectados por la pérdida de legisladores tras los resultados electorales. El ala vinculada a Patricia Bullrich decidió sumarse a La Libertad Avanza, que también podría incorporar a Luis Picat —cuestionado por sus antiguos compañeros de la UCR como «menemista»—, consolidándose con ochenta y nueve diputados. «Es Casa Rosada contra nosotros», definió un miembro del bloque PRO, aunque se mostró optimista: «Ahora estamos mejor. Vamos a poder juntarnos y hablar». Apuntó, por ejemplo, que el referente larretista Álvaro González se quedaría en el espacio, aunque este medio no pudo confirmar la información. Por el momento, la bancada presidida por Cristian Ritondo se mantiene con dieciocho miembros.

Un espacio que resultó debilitado en las elecciones es Provincias Unidas (cuya denominación futura aún está en debate), que aspiraba a posicionarse con cerca de treinta representantes y, con suerte, contará con veinte. Todavía se discute la posible incorporación de los tres diputados de Democracia para Siempre (radicales opositores) que conservaron sus bancas. El bloque de la UCR, por su parte, analiza que podrá actuar como árbitro en las definiciones clave o de votación pareja («el Gobierno es tacaño, pero ya van a venir necesitándonos»), un poder que también ostentarán varias bancadas de menos de diez legisladores. La pregunta que emerge con fuerza es si primará el pragmatismo de la Nación o la conveniencia de las provincias en la nueva etapa legislativa.

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