Tasas, dólar e inflación: Estabilidad cambiaria bajo la lupa de los economistas

Picture of Microfono Abierto
Microfono Abierto

El cierre de un mes de enero caracterizado por la calma en el mercado del dólar anticipa un febrero sin grandes sobresaltos en la dinámica del tipo de cambio, la inflación y las tasas. Sin embargo, diversos analistas advierten sobre la posibilidad de «cisnes grises» —especialmente en el plano internacional— y mantienen la cautela respecto al segmento de pesos, donde podrían repetirse picos de volatilidad en las tasas de cauciones, acompañados por una suba de precios que se resiste a perforar el 2%.

El sostenimiento del «veranito» cambiario

Para el economista Jorge Carrera, exvicepresidente del Banco Central (BCRA), la estabilidad del dólar es uno de los mayores logros actuales del Gobierno. Carrera destaca que la nueva estrategia de bandas cambiarias más amplias ha permitido que el mercado se mantenga en equilibrio incluso con el BCRA interviniendo como comprador, lo cual favorece la reducción del riesgo país.

La oferta de divisas para febrero se verá apuntalada por tres factores clave:

  • Financiamiento corporativo: La reactivación de créditos y la emisión de Obligaciones Negociables (ON) generan un flujo constante hacia el mercado oficial.
  • Liquidación de cosecha: El remanente de la cosecha de trigo aporta la oferta estacional natural de principios de año.
  • Inocencia fiscal: Carrera anticipa que la aplicación de esta normativa podría movilizar dólares desde cajas de seguridad hacia depósitos bancarios, incrementando la capacidad prestable.

En sintonía, Eric Paniagua sostiene que, mientras la provisión de divisas sea permanente, el dólar mantendrá valores similares a los de enero. Por su parte, Jorge Neyro resalta el rol de las colocaciones de deuda provincial (como el caso de Córdoba) y la lógica del carry trade como factores tranquilizantes, aunque advierte que este esquema depende de que la gestión de Donald Trump no genere turbulencias en la política económica global.

Volatilidad en las tasas: ¿un problema de diseño o de transición?

En el mercado de pesos, la incertidumbre persiste. Neyro argumenta que el diseño actual de la política monetaria, al no tener una tasa de referencia establecida, favorece la volatilidad en las tasas de caución a muy corto plazo. A pesar de esto, aclara que las tasas largas (bonos CER) han recuperado niveles de racionalidad tras la agitación electoral.

Paniagua atribuye estos saltos en las tasas —que podrían alcanzar incrementos del 50% o 100% en jornadas puntuales— a que las entidades bancarias aún no terminan de asimilar el nuevo esquema de agregados monetarios. Según su visión, el sistema financiero está pasando de una actitud pasiva a una demanda de rol activo para la cual sus circuitos de liquidez aún no tienen el timing adecuado.

Contrariamente, Carrera se muestra más optimista para febrero y espera una menor volatilidad que en enero. Considera que el equipo económico ha refinado sus técnicas de intervención mediante la compra de bonos y que el BCRA posee herramientas suficientes para arbitrar el mercado antes de que las cauciones alcancen picos del 60% o 70%.

Una inflación que muestra resistencia

Respecto a la evolución de los precios, el mercado estima que diciembre marcó un techo, pero que la desaceleración será lenta. Neyro proyecta cifras entre el 2,3% y el 2,6%, señalando además la incertidumbre por la implementación de la nueva metodología del INDEC en el dato de enero.

Paniagua coincide en que será difícil ver números por debajo del 2% en el corto plazo debido a la fuerte estacionalidad del verano. Carrera suma a este análisis factores de inercia como:

  1. Ajustes de tarifas: El impacto de las subas pospuestas por el calendario electoral.
  2. Alimentos y Commodities: El incremento en el precio de la carne y el contexto global de las materias primas.
  3. Inercia de la banda: La suba del techo de la banda cambiaria y la acumulación de reservas.

Finalmente, Carrera advierte que, ante la falta de un ancla cambiaria, los factores que hoy contienen la inflación son la recesión económica y el retraso de los salarios reales. Esta combinación evitaría una escalada mayor, pero dificultaría el objetivo de alcanzar una inflación nula hacia el mes de agosto.

Destacados