Un reciente informe de la consultora Focus Market reveló que una familia tipo en Buenos Aires necesitó $2.980.339 durante el mes pasado para cubrir sus gastos de vivienda, tarifas y servicios privados. Este incremento del 22,25% registrado entre noviembre y marzo duplica la inflación estimada para el mismo período, la cual se ubicaría por debajo del 10%. Según el estudio, esta brecha responde a la concentración de aumentos en rubros que presentaban atrasos significativos o esquemas de contención tarifaria previos.
Damián Di Pace, director de la consultora, señaló que aunque la inflación se encuentra estable, permanece en niveles elevados. En este contexto, las tarifas atraviesan un proceso de corrección gradual bajo una dinámica de «ajustar sin desbordar».
Vivienda y expensas: el primer eslabón del presupuesto
El gasto en vivienda se consolida como el ítem más pesado. Para un hogar de dos adultos y dos niños, el alquiler de un departamento de tres ambientes en el Gran Buenos Aires (GBA) promedió los $827.599 en marzo. A pesar de la derogación de la Ley de Alquileres, la escasez estructural de unidades persiste; durante 2025, los alquileres en el GBA subieron un 51%, superando ampliamente la inflación anual del 31,5%.
En sintonía, las expensas para una unidad estándar alcanzaron los $161.476, un alza del 9,12% en el cuatrimestre. El informe advierte que en la Ciudad de Buenos Aires estos montos suelen duplicar a los del conurbano. Además, se detectó que entre el 15% y el 20% de las unidades registra deudas, siendo este uno de los primeros rubros donde las familias aplican recortes.
El nuevo esquema de tarifas energéticas
Los servicios básicos impulsaron el índice al alza. Una familia sin subsidios pasó de pagar $37.098 en noviembre a un estimado de $53.744 en electricidad durante marzo. En cuanto al gas natural, la implementación de la «tarifa plana» llevó la factura de $24.071 a $27.276, con el objetivo de redistribuir los costos invernales hacia meses de menor demanda. Por su parte, el servicio de agua y cloacas alcanzó una boleta aproximada de $36.486, reflejando una suba del 17,40% respecto a noviembre.
Transporte y movilidad particular
La movilidad esencial registró incrementos por encima del promedio. Una familia que utiliza transporte público gastó $89.381 mensuales en marzo. En caso de no contar con la tarjeta SUBE nominalizada, este gasto se dispara a $147.120.
Para quienes utilizan vehículo propio, llenar un tanque de 50 litros de nafta súper costó $86.349 (un 20% más que en noviembre). Sumando un uso recreativo moderado, el gasto en combustible se estimó en $72.947, a lo que debe añadirse el seguro automotor, que escaló de $83.686 a $146.020.
Salud, educación y conectividad: rubros inelásticos
La educación privada muestra cifras críticas: un colegio semiprivado para dos niños pasó de $352.206 a $605.794 mensuales. En instituciones 100% privadas, un solo arancel básico puede alcanzar los $1.133.319, volviéndose inviable para la mayoría de los hogares de clase media.
En salud, los planes de medicina prepaga ascendieron a $647.044 para el grupo familiar. Finalmente, la canasta de conectividad (internet, cable y streaming) también sufrió actualizaciones, situándose el servicio de internet en $81.202 y el cable básico en $32.762.
Análisis interanual y perspectivas
La comparación entre marzo de 2025 y marzo de 2026 muestra un incremento del 57,5% en el valor de la canasta total, cifra muy superior a la inflación anual del período. Focus Market concluye que el nivel de gasto en servicios es sumamente elevado en relación con los ingresos del hogar. Di Pace subrayó que, para que los avances macroeconómicos se traduzcan en la vida cotidiana, será clave avanzar en la baja de tasas, la modernización laboral y la eliminación de restricciones cambiarias, aprovechando la «ventana de oportunidad» que representa la ausencia de períodos electorales hasta 2027.