La dura derrota que el PRO sufrió en mayo ante La Libertad Avanza en su bastión principal, la Ciudad de Buenos Aires, había relegado al partido amarillo a un rol secundario y de colaborador en la campaña. Esta realidad, asumida por muchos de sus dirigentes, incluido el propio Mauricio Macri, significó una aceptación de trabajar en sintonía con la gestión de Javier Milei.
El resultado adverso de las primarias empoderó a quienes impulsaban la confluencia con el oficialismo, como Cristian Ritondo, Diego Santilli o Guillermo Montenegro, quienes lograron sellar acuerdos en el Congreso para asegurar los «mejores lugares posibles» ante el fuerte avance libertario. Paradójicamente, el PRO se encontró en la misma posición subordinada que históricamente le había asignado a la UCR, resignando incluso sus signos de identidad al ceder nombre y color para retener algunas bancas en la Legislatura.
El predominio violeta de La Libertad Avanza se evidenció en la conformación de las listas provinciales y nacionales, y la estrategia del PRO se limitó al control de daños y la supervivencia política. La campaña nacional bonaerense había sido diseñada con José Luis Espert como primer candidato de la alianza, una elección impulsada por el presidente Javier Milei, pero todo el esquema se desmoronó con el «escándalo narco» que puso al economista en el centro de la polémica por sus cuestionables vínculos con Fred Machado.
La campaña territorial se volvió insostenible, forzando la suspensión de actividades tras un incómodo evento en Olavarría. Con la posterior renuncia de José Luis Espert, Diego Santilli se vio obligado a asumir un liderazgo inesperado, convirtiéndose legal y políticamente en la principal cara de la campaña y desplazando a Karen Reichardt, quien figuraba en segundo lugar.
El «Colo» Santilli asumió rápidamente este protagonismo, mostrándose junto a Javier Milei en recorridas por Mar del Plata, San Nicolás e incluso en el show musical del Movistar Arena. Sin embargo, el regreso a la estética y la tónica original del PRO quedó totalmente expuesto con un acto a la «vieja usanza» realizado el pasado jueves en La Plata, con una fuerte presencia de dirigentes amarillos y la estética de globos que caracterizaba al partido en sus tiempos de hegemonía.
En conferencia de prensa en La Plata, y ante la insistencia del periodismo sobre la presencia de la foto de Espert en la boleta, el titular del PRO bonaerense, Cristian Ritondo, fue tajante: «Espert ya fue. No está. En estos ocho días tenemos que llegar a todos los lugares de los principios». Por su parte, Santilli se refirió a su rol imprevisto: «Nos tocó faltando 15 días encabezar la campaña. Es muy difícil que en Argentina… es raro ir a votar y que a tus candidatos no los puedas ver. Es lo que nos tocó. Nuestro objetivo es descontar y si logramos descontar votos en la provincia el presidente puede tener una elección ganadora nacional».
Tras sus primeras recorridas con agenda propia enfocada en el conurbano, el ahora primer candidato a diputado nacional habló de una «oxigenación y respaldo», y sostuvo que el «kirchnerismo hizo su techo» en septiembre. El acto en La Plata, preparado por la referente local Julieta Quintero Chasman, fue un encuentro puramente PRO con estética de aquellos tiempos, donde Santilli resaltó ante los 200 representantes políticos del partido que «en estas elecciones se juega una visión de país, de modelo y de futuro».
Mientras tanto, el armador libertario Sebastián Pareja, quien ahora ocupa el tercer lugar en la lista, parece concentrarse en una agenda de actividades propias, con presentaciones de libros y encuentros con empresarios. Solo la presencia de Javier Milei, con eventos programados en Tres de Febrero, Almirante Brown y un posible cierre de campaña en Ezeiza, volverá a nuclear a los referentes de la alianza.