Aunque las autoridades nacionales confían en que el proyecto obtendrá la sanción definitiva sin alteraciones adicionales, el escenario en la Cámara Baja se presenta más complejo. Los detalles de las negociaciones que destrabaron la votación en el Senado.
Durante la madrugada de este jueves, y en sintonía con la hoja de ruta trazada por la Casa Rosada, el oficialismo obtuvo su primera victoria parlamentaria del año al conseguir la media sanción de la reforma laboral en el Senado. No obstante, ahora deberá trasladar la disputa a la Cámara de Diputados, un terreno donde el Gobierno enfrenta una aritmética legislativa más desafiante.
Desde el Poder Ejecutivo manifiestan optimismo respecto a que la iniciativa se convierta en ley antes de la finalización de las sesiones extraordinarias, apostando a que no sufrirá nuevas modificaciones respecto al texto aprobado recientemente.
Patricia Bullrich, jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, fue la encargada de liderar las intensas gestiones con los demás espacios políticos durante el debate. Tras múltiples reuniones en los pasillos y despachos del Congreso, los representantes gubernamentales aceptaron nuevas concesiones; entre ellas, la eliminación del límite de dos años para la vigencia de los aportes “solidarios”, un punto crítico que afectaba directamente el financiamiento de las entidades sindicales.
Asimismo, se anexó al proyecto el traspaso de la Justicia Laboral a la jurisdicción de la Ciudad de Buenos Aires, un movimiento largamente postergado que ha despertado controversia y el rechazo formal de diversas asociaciones de magistrados.
Clima de tensión y negociaciones de último momento
En las afueras del Palacio Legislativo, la CGT y ambas CTA encabezaron una multitudinaria movilización en rechazo a la normativa, acompañadas por organizaciones sociales y figuras de la oposición, como el gobernador bonaerense Axel Kicillof. Lo que inició como una protesta pacífica derivó en incidentes de gravedad entre las fuerzas de seguridad y grupos que protagonizaron disturbios y ataques con bombas molotov.
Dentro del recinto, la dinámica de las conversaciones fue tal que los 28 artículos que inicialmente se preveía modificar terminaron siendo casi 50, en respuesta a las exigencias de diversos sectores dialoguistas. Por la mañana, el ministro del Interior, Diego Santilli, y el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt, se reunieron en el despacho de Martín Menem para coordinar los próximos pasos.
Aprovechando la actividad parlamentaria del día, los funcionarios iniciaron el sondeo de votos con diputados dialoguistas para la reforma laboral. En paralelo, los legisladores avanzaron con el dictamen del nuevo Régimen Penal Juvenil en un plenario de comisiones. Para esta última norma, el oficialismo prevé una aprobación sencilla, tras haber consensuado elevar la edad de imputabilidad de 13 a 14 años.
El camino hacia la sanción definitiva
A pesar de la confianza oficial, la modernización del sistema laboral no tiene los números garantizados en la Cámara Baja. “En esta fase inicial, las gestiones están a cargo de Santilli y otros referentes del Ejecutivo; los miembros del bloque se integrarán plenamente cuando la fecha de votación esté más cerca”, confiaron fuentes de la bancada libertaria.
El plan de acción en Diputados contempla alcanzar el dictamen el próximo miércoles, una vez que el Senado remita formalmente el proyecto, para proceder a la votación a mediados de la semana subsiguiente. Para otorgar el margen necesario, el presidente Javier Milei extenderá el periodo de extraordinarias hasta el 28 de febrero, buscando evitar que el texto deba regresar al Senado por cambios imprevistos.
“No prevemos modificaciones en Diputados”, sentenció un integrante de la mesa política gubernamental. Poco antes del cierre de la maratónica sesión, que concluyó con la aprobación de la reforma por XX votos a favor, XX en contra y XX abstenciones, figuras clave como Karina Milei y el Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, se hicieron presentes en el Senado para supervisar el desenlace junto a la mesa política nacional.
Cualquier alteración que se introduzca en Diputados forzaría el retorno del proyecto a la cámara de origen. Sin embargo, desde el bloque libertario del Senado advierten: “No se va a cambiar ni una coma. Cualquier modificación que intenten allá no prosperará, porque aquí tenemos la llave para ratificar la versión original”.