El Poder Ejecutivo confirmó su intención de adelantar la discusión parlamentaria sobre una reforma electoral integral que incluye la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) y la extensión del sistema de Boleta Única de Papel (BUP) a todo el territorio nacional. El anuncio fue realizado por el ministro del Interior, Diego Santilli, durante un encuentro organizado por el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) en la sede de la Cámara Nacional Electoral.
Desde la gestión de Javier Milei sostienen que el debate debe darse entre los meses de abril y junio de este año. El objetivo oficial es que el nuevo esquema esté plenamente vigente para los comicios presidenciales de 2027, evitando modificaciones de último momento que puedan afectar la previsibilidad del proceso. Santilli enfatizó la necesidad de actuar con celeridad para que la ciudadanía cuente con el tiempo suficiente de adaptación, destacando que la implementación exitosa de la BUP en las últimas legislativas de octubre demostró que la sociedad demanda procedimientos más ágiles y claros.
Por su parte, el presidente de la Cámara Nacional Electoral, Alberto Dalla Via, coincidió en la importancia de la anticipación técnica y logística. El magistrado señaló que, si existe voluntad política, lo más saludable es resolver la legislación en la primera parte de este año para dedicar los meses subsiguientes a la organización de padrones y centros de votación. Dalla Via subrayó que el debut del sistema de boleta única superó las expectativas iniciales y respondió a una demanda ciudadana que el Congreso logró transformar en ley.
Sin embargo, el avance del Gobierno encontrará resistencia en sectores de la oposición. Durante el mismo evento, el senador radical Maximiliano Abad marcó un límite claro: si bien rescató los beneficios de la Boleta Única como un cambio de paradigma que empodera al votante, advirtió que su espacio se opondrá a la eliminación de las PASO. Para Abad, suprimir las primarias significaría devolverle el control de las candidaturas a las cúpulas partidarias y silenciar a las minorías. Bajo la premisa de que «modernizar no es desmantelar», el legislador anticipó una discusión intensa en las cámaras.
En definitiva, mientras el oficialismo busca simplificar el calendario electoral y reducir costos eliminando las PASO, la oposición condiciona su apoyo a que no se afecte la participación democrática interna de los partidos. La moneda de cambio en esta negociación parece ser la consolidación definitiva de la Boleta Única, un punto en el que ambas partes coinciden tras los resultados positivos de su implementación reciente.