En el marco de la era de la inteligencia artificial y el vertiginoso desarrollo tecnológico que caracteriza la primera mitad de la gestión de Javier Milei, la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) —relevamiento trimestral del Indec— ha revelado cambios significativos en la estructura del empleo en Argentina. Según los datos oficiales, el segmento de profesionales registró un incremento de 137.800 personas (representando el 11% del total), mientras que el de operarios especializados sumó 161.100 trabajadores (un 55,7% del total).
Este avance contrasta con el comportamiento de otras categorías ocupacionales, incluyendo tanto al sector público como al privado, y a trabajadores registrados e informales. El segmento de técnicos experimentó una disminución de 184.200 personas (un 16,6%), mientras que el personal sin calificación descendió en 69.900 trabajadores (16,7% del total). Si bien esta mejora estructural en la composición del empleo guarda coherencia con las reformas macroeconómicas actuales —orden fiscal, baja de la inflación y desregulación—, no ha sido suficiente para revertir el deterioro en el nivel educativo promedio de la fuerza laboral.
El impacto en la formación y la productividad
El retroceso educativo no responde únicamente a la calidad académica, sino a las dificultades económicas que fuerzan a los ciudadanos a priorizar la generación de ingresos de subsistencia por sobre la finalización de sus estudios. Entre el cuarto trimestre de 2023 y el mismo período de 2025, creció la proporción de ocupados con escolaridad primaria incompleta (102.900 personas) y aquellos con primaria completa sumaron 45.900. En el nivel secundario, se registró un descenso neto de 39.700 personas (una caída de 258.200 en el nivel incompleto compensada parcialmente por una suba de 218.500 en el nivel completo). Entre la población más capacitada, los individuos con estudios superiores o universitarios incompletos aumentaron en 109.300 (15,5% del total), mientras que aquellos que completaron dicho nivel se redujeron en 173.700.
Pese a este complejo panorama educativo, la productividad media del trabajo mostró un alza del 4,9% interanual, pasando de 106,5 a 111,5 puntos. No obstante, este indicador permanece notablemente por debajo del promedio histórico de 120,9 unidades registrado entre 2004 y 2023. Este déficit de productividad, vinculado a la baja inversión empresarial en tecnología y bienes de capital, se traduce en una disminución del salario real en el sector privado registrado, dado que las remuneraciones han evolucionado a un ritmo inferior al de la inflación.
Dinámica de la informalidad y respuesta del sector privado
Ante la brecha entre los talentos requeridos y la oferta disponible, diversas empresas han comenzado a implementar programas de capacitación previa para sus futuros empleados. Esta estrategia busca no solo cubrir puestos específicos, sino también reducir la brecha salarial y mitigar los indicadores de pobreza e indigencia. El bajo nivel educativo promedio se correlaciona directamente con el auge del empleo informal: entre fines de 2023 y 2025, los puestos informales crecieron en 559.000 personas (alcanzando los 8,2 millones entre asalariados e independientes), mientras que los puestos registrados se contrajeron en 513.000 trabajadores, descendiendo a 12,9 millones.
Radiografía sociodemográfica del Indec
La EPH, realizada en 31 aglomerados urbanos representativos de 47,7 millones de habitantes, arrojó otros datos relevantes:
- Composición familiar: En los últimos dos años, se perdieron 97.100 puestos ocupados por jefes de hogar (una caída del 0,9%), baja que fue compensada por la incorporación al mercado laboral de cónyuges (21.300), hijos (92.000) y otros miembros del hogar (29.500).
- Género y edad: El empleo en jóvenes de hasta 29 años sufrió una fuerte caída, afectando a 99.200 mujeres y 319.700 varones. Por el contrario, la ocupación se expandió en los segmentos de 30 a 64 años y en los mayores de 65 años.
- Intensidad laboral: Al cierre de 2025, los subocupados aumentaron en 243.600 trabajadores (10,4%), totalizando 2,6 millones. Los ocupados plenos crecieron levemente (22.250 personas), mientras que los sobreocupados disminuyeron en 182.500 personas.
- Desempleo: El incremento de 425.900 desocupados se explica por una suba de 346.200 personas con experiencia laboral previa y 80.100 personas que buscan su primer empleo.