Un reciente informe elaborado por el Observatorio Pulsar de la Universidad de Buenos Aires (UBA), en conjunto con la Fundación Conciencia, arrojó datos alarmantes sobre el vínculo de las nuevas generaciones con el sistema institucional, revelando que casi el 70% de los jóvenes en Argentina tiene poco o ningún interés en la política. La directora del observatorio, Daniela Barbieri, explicó que esta apatía ha trascendido la esfera partidaria para convertirse en un desapego generalizado hacia las instituciones, fenómeno que se sustenta en la percepción de que la democracia ha dejado de ser un vehículo efectivo para transformar la realidad cotidiana. El estudio, que consistió en 2.500 encuestas presenciales en todo el país, muestra que esta falta de entusiasmo se traduce en una participación electoral condicionada, donde más del 40% de los consultados admitió no haber votado a pesar de tener la posibilidad de hacerlo.
La investigación profundiza en cómo se construye la identidad ciudadana en la actualidad, destacando que la familia sigue siendo el núcleo determinante, ya que el 80% de los jóvenes vincula sus posicionamientos políticos a los de su entorno íntimo. Según Barbieri, el interés por lo público no suele ser un tema de conversación entre pares y factores como el nivel educativo de los padres o el acceso a libros en el hogar influyen directamente en la valoración del sistema. Si bien la democracia mantiene una puntuación promedio de 6,83 sobre 10, esta nota refleja una aceptación aceptable pero carente de pasión, especialmente cuando se observa que un sector considerable de la juventud se muestra indiferente ante la distinción entre sistemas democráticos y autoritarios, dejando atrás los clivajes históricos que movilizaron a la sociedad en las últimas cuatro décadas.
El ecosistema informativo también ha sufrido una transformación radical, siendo las redes sociales la fuente principal de noticias para el 79% de los encuestados, superando ampliamente a la televisión, las conversaciones personales y, muy especialmente, a la radio y la escuela. En este contexto digital, el informe advierte sobre una visión meramente procedimental de la ciudadanía: aunque el 73% afirma que asistirá a votar en la próxima oportunidad, lo hacen más por compromiso formal que por una convicción transformadora. Este desinterés se extiende incluso a las causas sociales y la militancia, que aparecen como elementos secundarios en sus vidas, evidenciando que la política no define su identidad ni sus vínculos personales. Finalmente, la incertidumbre sobre el futuro se manifiesta en la intención de arraigo, ya que solo el 40% de los jóvenes desea permanecer en el país, mientras que el resto se debate entre la emigración o la indecisión.