En apenas un mes, la base monetaria pasó de una contracción de $800.000 millones a una expansión cercana a los $550.000 millones, aunque a un ritmo que se mantiene por debajo de la evolución de los precios.
Hace un mes, un informe de la consultora Quantum había destacado que, dada la prioridad otorgada a la desinflación, el Gobierno había logrado contraer la base monetaria en casi 800.000 millones de pesos. Sin embargo, el relevamiento más reciente precisa que, entre el 12 de diciembre de 2025 y el 12 de marzo, la base monetaria registró un incremento de poco más de $550.000 millones. Este fenómeno ocurre en un contexto donde el aumento de la mora crediticia —tanto en familias como en empresas— lleva a las entidades financieras a preferir el financiamiento al sector público sobre el privado.
“Debido a esto, el Tesoro consigue tasas de refinanciación (roll-over) de entre el 100% y el 120% por encima de los vencimientos de la deuda en pesos”, indica el reporte semanal de la firma dirigida por el exsecretario de Finanzas, Daniel Marx.
En sintonía, la consultora Econviews, liderada por el economista Miguel Kiguel, señala que, posiblemente por la preocupación en torno al nivel de actividad, “el Gobierno ha mantenido la liquidez en niveles elevados durante más de dos semanas, con un stock de pasivos remunerados que supera los $3 billones, alcanzando su máximo desde principios de diciembre”.
Según el informe, esta abundancia de liquidez situó las tasas de corto plazo cerca del 20% y se trasladó a la curva de las Lecaps, comprimiendo el tramo corto a un 2,3% mensual, aunque el efecto es aún limitado en el resto de las tasas del mercado. “Mientras el tipo de cambio permanezca estable, prevemos que el Ejecutivo continuará apostando por tasas bajas”, sostienen, aunque advierten que este objetivo enfrenta complicaciones por la aversión al riesgo global derivada del conflicto en Medio Oriente.
La estacionalidad del verano y la demanda de dinero
De acuerdo con Quantum, una vez superados los movimientos estacionales de la temporada estival, “el mercado monetario refleja tasas de interés que resultan tanto del diseño de la política monetaria como de una expectativa de estabilidad cambiaria frente a una inflación todavía elevada”. El Banco Central (BCRA) busca incentivar la demanda de dinero para contener los precios, monitoreando de cerca el mercado de cambios —especialmente sus compras de divisas— y el impacto del costo del crédito, con el fin de evitar un mayor deterioro en los balances bancarios.
La tasa de intervención habitual del BCRA en el mercado de dinero es la de la «rueda simultánea» (operaciones de pases de activos a distintos plazos), que actualmente oscila entre el 18% y el 20% de Tasa Nominal Anual (TNA), una cifra significativamente menor a los promedios de enero (32,9%) y febrero (24,5%).
El informe atribuye este reajuste a la caída estacional de la demanda de dinero, pero también al incremento de la morosidad bancaria y a las proyecciones de una menor actividad económica. En este escenario, los bancos pierden el incentivo de prestar al sector privado. Paralelamente, “ante el superávit fiscal, los márgenes para colocar fondos al sector público se reducen, lo que desincentiva la captación de depósitos y presiona a la baja las tasas pasivas”.
Dinámica de la Base Monetaria
Esta orientación política se plasma en la base monetaria, que creció un 1,3% nominal entre mediados de diciembre y marzo, frente a una inflación acumulada cercana al 9% en el mismo periodo. La evolución monetaria estuvo marcada por cuatro factores clave:
Factores de expansión:
- Compra de divisas por el BCRA: representó el principal motor expansivo, con una inyección de ARS 4,6 billones (equivalente a USD 3.250 millones).
- Cancelación de operaciones pasivas: las entidades financieras desarmaron posiciones (reflejadas en el ítem “otros” por ARS 2,56 billones) para migrar hacia títulos de deuda del Tesoro.
Factores de absorción:
3. Compra de divisas del Tesoro: el Tesoro adquirió divisas al BCRA por ARS 5,17 billones, destinadas mayormente al pago de vencimientos de títulos en enero de 2026.
4. Colocación neta de deuda: el Tesoro ha estado licitando por encima de sus vencimientos. De ese excedente, depositó ARS 1,47 billones en su cuenta del BCRA durante este periodo. El saldo actual de estos depósitos supera los ARS 4,37 billones, representando más del 10% de la base monetaria total.
El foco en el riesgo crediticio
Quantum asocia esta dinámica directamente con el incremento de la mora y el enfriamiento económico. “Los bancos optan por asignar sus fondos disponibles al sector público, permitiendo que el Tesoro logre niveles de renovación de deuda superiores al 100%”, enfatiza la consultora.
En conclusión, mediante el control de la oferta monetaria, el BCRA intenta prevenir excesos de demanda que alimenten la inflación o la presión sobre el dólar. Este objetivo se apoya en operaciones de esterilización y en la estrategia del Tesoro de engrosar sus depósitos en pesos en la autoridad monetaria. El gran desafío actual reside en un equilibrio delicado: continuar la senda de desinflación sin profundizar el deterioro de la calidad de las carteras de crédito del sistema financiero.