Operativo 2027: Macri reúne a la cúpula del PRO para reorganizar el partido

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Microfono Abierto

Bajo la premisa de recuperar la identidad y la competitividad, el expresidente encabezará una convención nacional que reunirá a gobernadores, intendentes y referentes parlamentarios. El objetivo: consolidar una fuerza organizada que no quede diluida en la estructura oficialista.

El próximo 10 de marzo, el predio de Parque Norte será el escenario de una cumbre definitoria para el PRO. Lejos de la estética de los actos militantes tradicionales, Mauricio Macri ha diseñado una reunión de carácter estrictamente político y dirigencial. La meta es clara: reorganizar las filas internas y proyectar al partido como una opción nacional autónoma de cara a las elecciones presidenciales de 2027. «La intención es exhibir una imagen de unidad y fortaleza», confiaron fuentes cercanas a la organización.

El mapa de presencias y las dudas estratégicas

La convocatoria contará con figuras de peso territorial e institucional. Además de Macri, confirmaron su asistencia los gobernadores Rogelio Frigerio (Entre Ríos) e Ignacio «Nacho» Torres (Chubut), junto al Jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri. El andamiaje legislativo estará representado por Cristian Ritondo y Martín Goerling Lara, mientras que la estructura partidaria recaerá en Fernando de Andreis (secretario general) y María Eugenia Vidal, quien lidera la Fundación Pensar.

Una de las grandes incógnitas de la jornada gira en torno a Diego Santilli. A diferencia de Patricia Bullrich, quien rompió formalmente con la estructura partidaria para integrarse plenamente al Ejecutivo, el actual Ministro del Interior de la gestión Milei se mantiene dentro de los márgenes del PRO. Aunque su victoria legislativa se dio bajo una alianza con sectores libertarios, en el partido subrayan que «nunca dejó de ser amarillo». Su invitación es un hecho, pero su asistencia sigue bajo reserva.

Identidad propia frente a la Casa Rosada

El mensaje que Macri pretende bajar es bidimensional. Por un lado, ratificar su conducción para ordenar la capilaridad nacional del partido. Por otro, establecer que el PRO no abdica de su ambición de tener un candidato presidencial propio en 2027. Si bien no se descartan coaliciones, la idea es negociar desde una posición de paridad: «Queremos encolumnarnos para que el partido genere un liderazgo propio o, en su defecto, sea el eje de las alianzas necesarias», explican en el entorno del expresidente.

Esta convención también funciona como un mensaje directo hacia Balcarce 50. El PRO se ha consolidado como un «socio necesario pero no subordinado». Un ejemplo reciente de esta autonomía se vio en el debate de la reforma laboral. Bajo la batuta de Ritondo, el bloque amarillo impuso condiciones sobre licencias, aportes sindicales y el pago de haberes vía billeteras virtuales, forzando al oficialismo a ceder para garantizar la votación.

Un partido depurado y con músculo federal

La nueva etapa del PRO muestra una estructura «depurada» tras la sangría sufrida post-octubre, cuando legisladores como Damián Arabia, Silvana Giudici y Luis Juez, entre otros, migraron hacia los bloques directamente oficialistas.

Para compensar esas bajas, Macri apuesta a fortalecer cuadros técnicos y territoriales. En este esquema, ganan protagonismo figuras como Soledad Martínez (vicepresidenta del partido), Martín Yeza (presidente de la Asamblea) y referentes con éxito electoral reciente, como Esteban Allasino. El intendente de Luján de Cuyo llegará a la cumbre tras haber obtenido más del 59% de los votos este domingo para su reelección, en una alianza que, paradójicamente, logró amalgamar al PRO con La Libertad Avanza en territorio mendocino.

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