La Confederación General del Trabajo (CGT) anunció oficialmente que el próximo 30 de abril, en la víspera del Día del Trabajador, llevará adelante una movilización a Plaza de Mayo. Según informó Jorge Sola, integrante del triunvirato de conducción, la medida de fuerza surge como reclamo ante «la estrepitosa caída del poder adquisitivo, el deterioro del salario y el creciente endeudamiento de las familias argentinas». La jornada incluirá, además, una celebración religiosa en reconocimiento a la figura del Papa Francisco.
Tras concluir la reunión del Consejo Directivo Nacional, la cúpula sindical brindó una conferencia de prensa. Sola, representante del gremio de Seguros, estuvo acompañado por Cristian Jerónimo (Vidrio) y Octavio Argüello (Camioneros). En su discurso, Sola realizó un diagnóstico crítico de la situación económica: “Atravesamos una pérdida constante de ingresos, tanto en el sector formal como en el informal y el monotributo. El desempleo está creciendo y el malhumor social es consecuencia de un ajuste brutal que no se detiene”, sentenció.
Un acto con impronta religiosa y política
La movilización está convocada para las 15:00 horas. El componente distintivo de esta jornada será el homenaje al Sumo Pontífice. “Realizaremos una celebración religiosa conmemorando al Papa Francisco y su histórica defensa del mundo del trabajo y de las representaciones gremiales. Queremos reivindicar el vínculo que el Papa ha construido con la solidaridad como bandera”, detalló el dirigente.
Críticas al control de salarios y la reforma laboral
Durante la ronda de prensa, Sola cargó contra la política económica del gobierno de Javier Milei, señalando una contradicción en el discurso oficial:
- Techo a las paritarias: “Este Gobierno siempre ha denostado el control de precios, pero hoy utiliza como ancla económica el control sobre uno de los valores principales: el salario. Se impone un techo que queda por debajo de la inflación promedio”, denunció.
- Libertad de negociación: La central obrera exigió la «defensa irrestricta» de las paritarias libres para que cada gremio pueda compensar la inflación.
Respecto a la reforma laboral, los dirigentes se refirieron a la judicialización de más de 80 artículos de la ley mediante medidas cautelares. La CGT sostiene que lo aprobado en el Congreso constituye una “violación del principio protectorio del derecho del trabajo”, donde se ignora que el trabajador es la parte más débil de la relación contractual. Asimismo, denunciaron la transgresión del principio de progresividad establecido en la Constitución Nacional y tratados internacionales, el cual impide que los derechos sociales conquistados sufran retrocesos.