La problemática de la morosidad se ha instalado en el centro de la agenda económica reciente. Tras conocerse que el incumplimiento en los hogares se triplicó en el último año alcanzando el 9,3% a fines de 2025, los datos revelan que el sector corporativo también transita un proceso de deterioro: actualmente, 1 de cada 8 empresas registra atrasos en sus compromisos financieros.
Durante el mes de enero, el índice de préstamos comerciales en situación irregular ascendió al 2,7%, lo que representa un incremento de 0,2 puntos respecto al mes anterior. Si se compara con diciembre de 2024, cuando el indicador era apenas del 0,8%, se observa que la irregularidad se multiplicó por 3,37 en solo doce meses. Este avance fue particularmente marcado en los créditos clasificados bajo riesgo intermedio o con dificultades. De acuerdo con informes privados, el mapa del endeudamiento muestra una fuerte concentración: el 42% del volumen total del crédito está en manos de solo el 0,3% de las sociedades (grandes empresas), mientras que el 58% restante se reparte entre el 99,7% de las firmas del país.
El contraste entre grandes empresas y PyMEs
La brecha en la capacidad de pago según el tamaño de la estructura es evidente. Las grandes compañías mantienen un nivel de mora del 0,9%, sostenido por una gestión financiera robusta y un abanico más amplio de opciones de financiamiento. Por el contrario, las pequeñas y medianas empresas enfrentan una tasa de morosidad del 4%, producto de costos de financiamiento más elevados y una dependencia crítica del crédito para cubrir sus operaciones cotidianas de corto plazo.
Al analizar las cifras de la Central de Deudores del Sistema Financiero (Cendeu) del Banco Central, el diagnóstico se vuelve más severo: en enero de 2026, el 12,5% de las empresas con préstamos activos se encontraba en situación irregular, lo que implica un salto de 2,6 puntos porcentuales en comparación con el inicio de 2025.
Concentración y disparidad en el tejido productivo
Un informe del área de Estudios Económicos del Banco Provincia advierte que los números agregados suelen ocultar realidades muy distintas. En Argentina, apenas 2.800 empresas (el 1% del total con crédito) concentran el 75% del financiamiento total. En este segmento de élite, con créditos superiores a los $1.000 millones, la morosidad es baja (entre 2,1% y 2,4%) debido a su solvencia y a la posibilidad de obtener tasas más competitivas que el promedio del mercado.
La situación es radicalmente opuesta en la base de la pirámide productiva. En el segmento de créditos de hasta $45 millones, la irregularidad trepó al 10% en tres de cada cuatro préstamos de menor cuantía. Para las micro y pequeñas empresas, el nivel de incumplimiento casi duplicó el registro de hace un año, cuando en enero de 2025 se ubicaba en el 5,5%.
Los analistas de la entidad bonaerense concluyen que la irregularidad de la cartera evoluciona de forma inversamente proporcional al tamaño de la organización: mientras las corporaciones mantienen una mora estable y reducida, las firmas de menor escala enfrentan indicadores altos y en constante ascenso. En el medio, las empresas medianas —con créditos de entre $50 y $1.000 millones— muestran una tendencia alcista, aunque todavía se mantienen en niveles más cercanos a los de las grandes compañías que a los de los segmentos más vulnerables