Misión Artemis II: La hoja de ruta de la NASA rumbo a la Luna

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Microfono Abierto

La ciencia argentina marcó un precedente histórico en la exploración del espacio profundo. Los investigadores y técnicos de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) confirmaron la recepción exitosa de telemetría durante 18 horas continuas del microsatélite Atenea. El dispositivo, que despegó el pasado 1° de abril desde Cabo Cañaveral a bordo de la misión Artemis II de la NASA, logró posicionarse como el objeto tecnológico argentino lanzado a mayor distancia de la Tierra hasta la fecha.

Sonia Botta, coordinadora del grupo de desarrollo de Atenea, destacó la relevancia del contacto inicial: «Tuvimos buena telemetría y eso para nosotros es todo un triunfo». La misión reviste una complejidad extrema; de hecho, de los cuatro satélites liberados en Artemis II, dos sufrieron fallas críticas de localización (el surcoreano K-radcube y el alemán Tachele). En un giro notable, científicos del Conicet y la Conae lograron ubicar a los satélites perdidos desde sus estaciones terrenas en Argentina, permitiendo la descarga de sus datos cuando sus propios países no podían localizarlos.

Cronología de un despliegue preciso

El contacto inicial con Atenea se produjo a las 00:58, a una distancia de 40.000 kilómetros de la Tierra, apenas segundos después de su eyección. Tras completar una secuencia autónoma de activación y verificación de subsistemas, el microsatélite alcanzó su apogeo a las nueve de la mañana, situándose a 70.000 kilómetros de nuestro planeta.

Desde su entrada en órbita, la computadora de a bordo ejecutó las maniobras de estabilización previstas. La señal captada por las estaciones argentinas se mantuvo «fuerte y continua», cumpliendo el objetivo central de establecer comunicaciones estables en el espacio profundo. Argentina fue el único país de América Latina seleccionado para enviar carga útil en este vuelo, destacándose entre 50 propuestas internacionales.

Innovación y soberanía tecnológica

Atenea fue diseñado íntegramente por estudiantes e ingenieros de las universidades nacionales de La Plata (UNLP), San Martín (UNSAM) y Buenos Aires (UBA), con la asistencia técnica de la Conae. El microsatélite funciona como una plataforma de ensayo y demostración tecnológica, equipada con:

  • Sistema de comunicaciones en Banda S.
  • Receptor GPS para analizar «ondas de rebote» en el espacio profundo.
  • Dosímetros de radiación.
  • Un fotomultiplicador (sensor de vacío de alta sensibilidad para luz débil).

Emiliano Baum, responsable de soporte de sistemas de estaciones terrenas de la Conae, resaltó la eficacia del seguimiento desde las bases de Córdoba y Tolhuin. La operación técnica requirió una precisión milimétrica para configurar el offset de las antenas basándose en los elementos orbitales (TLE). Dado que la misión es de breve duración, la capacidad de los técnicos argentinos para pulir la trayectoria y captar los «latidos» emitidos por el satélite cada 10 segundos resultó fundamental para el éxito de la operación.

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