Acorralado por la falta de reservas y la escalada del dólar, el gobierno de Javier Milei decidió llevar a cero las retenciones a las exportaciones de granos hasta el 31 de octubre. La medida apunta a que el sector agroexportador acelere la liquidación de divisas y refuerce las arcas del Banco Central en plena campaña electoral.
“El viejo sistema busca sembrar incertidumbre para boicotear al programa de gobierno. Eso castiga a los argentinos y no lo vamos a permitir. Por eso habrá retenciones cero hasta el 31 de octubre”, anunció el vocero presidencial Manuel Adorni.
El decreto fija un tope de liquidación de 7.000 millones de dólares, aunque en el campo calculan que todavía restan entre 8.000 y 9.000 millones por vender, principalmente en soja y maíz. Además, las cerealeras deberán ingresar el 90% de las divisas en un plazo de tres días hábiles desde la presentación de la DJVE.
La decisión fue tomada el domingo a la noche, tras reuniones de emergencia entre el equipo económico, el Banco Central y el Banco Nación, lo que obligó incluso a posponer el viaje de Milei a Estados Unidos. La propuesta había surgido de un secretario de Estado que sugirió bajar las retenciones de manera transitoria para que CIARA, la cámara que agrupa a los grandes exportadores, comience a liquidar. Finalmente, se optó por 40 días de retenciones cero.
En el sector rural la noticia cayó por sorpresa. El titular de la Sociedad Rural, Nicolás Pino, se enteró en vivo durante una entrevista radial. En la Casa Rosada, en cambio, sostienen que los exportadores están reteniendo granos a la espera de una eventual devaluación después de las elecciones.
El anuncio deja en evidencia la fragilidad financiera del gobierno, que la semana pasada perdió más de 1.000 millones de dólares de reservas. El viernes, tras el desplome del Central, comenzó a circular la versión de un préstamo de urgencia del Tesoro de Estados Unidos, aunque luego fue relativizada.
Para los analistas, el dilema que se abre ahora es si conviene vender antes del 31 de octubre aprovechando la eliminación de retenciones o esperar una mejora del tipo de cambio tras las elecciones. En cualquier caso, la medida tendrá un costo fiscal: los cálculos iniciales marcan que el Estado resignará al menos 1.200 millones de dólares en recaudación.