La máxima autoridad de Médicos Sin Fronteras (MSF) denunció un agravamiento crítico de la crisis humanitaria en la Franja de Gaza, al tiempo que acusó a Israel de imponer restricciones que impiden garantizar la seguridad del personal de asistencia.
Representantes de la organización humanitaria internacional alertaron que, desde el inicio de 2026, no han logrado ingresar suministros ni personal a la región. Advirtieron, además, que la situación en el enclave es cada vez más «catastrófica», a pesar del alto el fuego vigente. En sintonía con esto, señalaron que las nuevas exigencias impuestas por Israel a las ONG internacionales podrían profundizar el colapso del sistema sanitario en el territorio palestino.+2
Christopher Lockyear, secretario general de MSF, detalló en una entrevista con la Agencia Anadolu que las necesidades humanitarias no solo se mantienen, sino que se han intensificado en los últimos meses. Asimismo, cuestionó la efectividad del cese de hostilidades firmado en octubre pasado, señalando que la emergencia sanitaria ha empeorado desde su implementación.
«El propósito del alto el fuego era facilitar un mayor flujo de ayuda humanitaria. Sin embargo, las necesidades son inmensas y la intervención debe escalarse significativamente, no sufrir recortes», enfatizó Lockyear.
Destrucción estructural y emergencia sanitaria: el panorama actual en Gaza
Desde MSF informaron que el 80% de la infraestructura en la Franja de Gaza ha sido destruida por los ataques, dejando a al menos 1,3 millones de personas con necesidad urgente de refugio. Lockyear precisó que el 76% de la población (aproximadamente 1,6 millones de habitantes) continúa enfrentando una crisis alimentaria severa.
El titular de la organización también alertó sobre la propagación de enfermedades infecciosas en un territorio donde más de 18.000 personas —entre ellas 4.000 niños— aguardan ser evacuadas para recibir tratamiento médico especializado fuera de la Franja. Según MSF, el sistema de salud local se encuentra en un estado de vulnerabilidad extrema, al borde del colapso total.
Lockyear puntualizó que, incluso bajo el régimen de alto el fuego, se han registrado más de 500 muertes de ciudadanos palestinos y más de 1.500 heridos. «Pese al cese de hostilidades, las muertes en Gaza no han cesado», ratificó.
El conflicto por el nuevo registro de ONG y las advertencias de Israel
Un eje central de la tensión radica en el nuevo sistema de registro que el gobierno israelí pretende implementar para las organizaciones no gubernamentales. Según Lockyear, las autoridades de Tel Aviv exigen que las entidades entreguen nóminas completas de su personal como requisito indispensable para obtener las autorizaciones de operatividad.
MSF ha rechazado esta demanda por considerar que vulnera la seguridad de sus integrantes. Lockyear recordó que el conflicto ya se ha cobrado la vida de más de 1.700 trabajadores humanitarios, incluyendo a 15 miembros de su propia institución.
«No contamos con garantías sobre el uso que se le dará a esa información. Dadas las circunstancias actuales, no suministraremos nuestras listas de personal», sentenció. Como respuesta, el gobierno israelí ha advertido a la organización que podría verse forzada a suspender sus operaciones de no cumplir con el trámite.
Las consecuencias de una posible salida de MSF
Lockyear advirtió que un eventual retiro de MSF y de otros organismos internacionales tendría efectos devastadores. «Esto desencadenaría un deterioro aún mayor de la red sanitaria y sumaría un nuevo desastre al escenario ya existente», manifestó.
La organización indicó que se le otorgó un plazo de 60 días para regularizar su registro, pero decidió no avanzar debido a los riesgos de seguridad mencionados. No obstante, MSF mantiene su operatividad en el terreno y continúa en instancias de diálogo con las autoridades israelíes para destrabar el conflicto.+1
«Seguiremos conversando con todas las partes involucradas para hallar una vía que nos permita continuar con nuestras tareas. Sin embargo, el riesgo de ser obligados a abandonar Gaza es sumamente elevado», concluyó Lockyear.