Los posibles cambios en el Gabinete de Milei post-elecciones

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El presidente Javier Milei se prepara para reestructurar su Gabinete luego de los comicios del próximo domingo, con el objetivo de consolidar su base política y optimizar la gestión de cara a la segunda etapa de su mandato. La reestructuración incluiría reemplazos de ministros que asumirán bancas legislativas y posibles reacomodamientos en áreas clave del Poder Ejecutivo.

Tres de los funcionarios que dejarán sus cargos para asumir responsabilidades en el Congreso son Manuel Adorni, actual secretario de Comunicación y Medios; Luis Petri, ministro de Defensa; y Patricia Bullrich, titular de la cartera de Seguridad de la Nación.

En la Secretaría de Comunicación y Medios, Adorni será sucedido por su principal colaborador, Javier Lanari, quien ya evalúa la incorporación de un experto en medios o periodista para su equipo. Aunque el vocero se trasladará al Poder Legislativo, se considera su posible regreso a un puesto de mayor jerarquía, que le permitiría concentrar la vocería, el control de medios y la coordinación de la gestión, un movimiento que contaría con el respaldo de Karina Milei.

Otros cambios en el Gabinete de Javier Milei se esperan en áreas sensibles:

En el Ministerio de Defensa, Luis Petri deberá proponer a su sucesor. Las opciones más mencionadas son su jefa de Gabinete, Luciana Carrasco, y el jefe del Estado Mayor Conjunto, Xavier Isaac. Sin embargo, la decisión final podría inclinarse por una figura proveniente del PRO, como parte del acercamiento con Mauricio Macri, lo que prácticamente descartaría la opción de Rodrigo de Loredo.

Para el Ministerio de Seguridad, Patricia Bullrich impulsaría a Alejandra Monteoliva como su reemplazo. También se menciona a Diego Valenzuela, intendente de Tres de Febrero y recientemente electo senador provincial. Paralelamente, se analiza la posibilidad de fusionar la cartera de Seguridad con la de Justicia.

El Ministerio de Justicia, actualmente a cargo de Mariano Cúneo Libarona (quien no continuaría), se mantendría bajo la órbita de influencia de Santiago Caputo, asesor presidencial, y su secretario Sebastián Amerio, independientemente de lo que suceda con Seguridad. Una fusión entre Justicia y Seguridad implicaría complejas adecuaciones internas, aunque la estrategia apunta a lograr un equilibrio entre el ala libertaria y figuras del PRO en áreas de Gobierno cruciales como Defensa y Seguridad.

En el plano de la Cancillería, Gerardo Werthein ya anticipó que renunciaría a su cargo si Santiago Caputo logra un ascenso. Mientras tanto, Úrsula Basset y Nahuel Sotelo podrían asumir funciones secundarias pero influyentes.

En paralelo a estas designaciones, Milei evalúa la creación de un puesto formal para Santiago Caputo en el Ministerio del Interior. Este nuevo rol lo convertiría en un interlocutor directo con las provincias, fortaleciendo la gobernabilidad y el avance de los planes de reforma estructural.

El armado final del Gabinete dependerá directamente de los resultados electorales y de la capacidad de negociación con los gobiernos provinciales para asegurar el quorum necesario en la Cámara de Diputados. El Presidente tiene pendiente ajustar la duplicidad de funciones entre Guillermo Francos y Santiago Caputo para delimitar claramente las responsabilidades y consolidar la base de poder con la que abordará la segunda mitad de su mandato.

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