En una sesión maratónica que se extendió por más de 11 horas, la Cámara de Diputados convirtió en ley la reforma de la Ley de Glaciares durante la madrugada de este jueves 9 de abril. La votación, que se concretó a las 2:30 de la mañana, arrojó un resultado de 137 votos a favor, 111 en contra y 3 abstenciones. El oficialismo, que contó con la presencia de Karina Milei en los balcones del recinto, logró blindar la iniciativa gracias a una alianza estratégica con bloques dialoguistas y legisladores de provincias con intereses mineros.
La nueva norma redefine los alcances de protección sobre glaciares y zonas periglaciales, limitando el resguardo ambiental a aquellas geoformas que cumplan una «función hídrica efectiva». Además, otorga a las provincias la potestad de determinar, mediante evaluaciones de impacto, qué áreas podrán habilitarse para actividades extractivas como la minería y la explotación hidrocarburífera.
El tablero de votación y el quórum clave
El quórum se alcanzó a las 15:13 con el aporte fundamental del PRO, la UCR, Innovación Federal y diputados de distritos mineros (Catamarca, San Juan y Tucumán). En la votación final, La Libertad Avanza (LLA) sumó voluntades de:
- Bloques aliados: PRO, UCR, Producción y Trabajo (San Juan), Por Santa Cruz y Encuentro Federal (sector Massot).
- El «voto minero»: Se destacaron los apoyos de Cristian Andino y Jorge Chica, diputados sanjuaninos de Unión por la Patria (UP) que se diferenciaron de su bloque.
- Abstenciones: Oscar Zago y Eduardo Falcone (MID), junto a Karina Maureira.
En la vereda opuesta, el rechazo fue liderado por el grueso de UP, la Coalición Cívica, el Frente de Izquierda y figuras como Miguel Pichetto, quien advirtió sobre la inconstitucionalidad de la norma.
La ofensiva opositora por el «Caso Adorni»
El debate de fondo estuvo atravesado por una fuerte tensión política. La oposición impulsó nueve pedidos de apartamiento del reglamento para intentar forzar la interpelación del Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, tras las denuncias por su crecimiento patrimonial, viajes privados y el uso del avión presidencial.
Aunque algunas mociones superaron en votos a los rechazos oficialistas (la interpelación a Adorni obtuvo 124 a favor contra 118 en contra), ninguna alcanzó la mayoría especial requerida para ser incorporada al temario. No obstante, el nombre del funcionario dominó los discursos: desde el bloque de UP se denunció una «presunta malversación de caudales públicos», mientras que sectores de la izquierda ironizaron sobre la narrativa de austeridad del Gobierno frente a los privilegios del entorno presidencial.
Un proceso cuestionado y riesgo de judicialización
Desde lo técnico, la reforma fue defendida por el diputado José Peluc (LLA), quien aseguró que el 70% de las ponencias en audiencias públicas fueron favorables. Sin embargo, la oposición denunció que de los más de 100 mil inscriptos solo pudieron exponer 250 personas, mayoritariamente críticas.
Maximiliano Ferraro (CC) disparó una de las frases más fuertes de la noche al afirmar que «las mineras redactaron esta ley». Por su parte, Miguel Pichetto anticipó que el texto abre un camino peligroso hacia la Corte Suprema. Ante la sanción definitiva, diversas organizaciones ambientalistas, que se manifestaron frente al Congreso bajo un fuerte operativo de seguridad que incluyó siete detenciones, confirmaron que avanzarán con impugnaciones judiciales por considerar que la ley pone en riesgo las reservas estratégicas de agua del país.