La contaminación por plástico está alterando nuestro ADN y amenaza a las futuras generaciones.

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Microfono Abierto

«Cada minuto, un camión lleno de productos plásticos se arroja al mar». La cruda advertencia proviene de Luis Vayas-Valdivieso, embajador de Ecuador y presidente de las negociaciones de la ONU para un Tratado Vinculante sobre la Contaminación de Plásticos. En una entrevista con BBC Mundo, el diplomático revela la magnitud de una crisis que va más allá de los océanos y ya impacta directamente en la salud humana, incluso en el útero materno.

La verdadera dimensión de la crisis

Desde 1950, se han producido más de 9.200 millones de toneladas de plástico. De esta cantidad, solo se recicla un 9%, lo que deja el resto contaminando el planeta, especialmente los océanos, donde ya existen cinco «islas» flotantes de plástico. La más grande es del tamaño de Francia y España juntas.

  • Microplásticos en el cuerpo: Numerosos estudios han confirmado la presencia de microplásticos en órganos vitales como el cerebro, el hígado, los riñones y los pulmones. Se ha demostrado un vínculo entre estas partículas y enfermedades graves, incluyendo el cáncer.
  • Un cóctel de químicos desconocidos: La producción de plástico utiliza entre 15.000 y 16.000 químicos, pero se desconoce el efecto de más de 12.000 de ellos en la salud humana y el medio ambiente.
  • ADN alterado: Lo más alarmante, según Vayas-Valdivieso, es que «ya está científicamente comprobado que hay una afectación» en el ADN de los seres humanos. Esto significa que la contaminación plástica ya está afectando a futuras generaciones, que nacerán con un ADN alterado.

Negociaciones complejas y un llamado a la acción

A pesar de la urgencia, la quinta ronda de negociaciones en Ginebra terminó sin un acuerdo. El principal obstáculo es la postura de los países productores de petróleo, que se oponen a reducir la producción de plásticos y priorizan el reciclaje, una solución que el embajador califica de insostenible.

«Estamos reciclando también los aditivos, estos químicos que son dañinos», explica.

Sin embargo, hay motivos para la esperanza. La conciencia pública sobre el problema ha crecido y existen iniciativas positivas en diferentes partes del mundo, como la prohibición de plásticos de un solo uso en parques nacionales en Ecuador o la «pesca» de desechos plásticos por parte de pescadores en Corea del Sur.

El embajador hace un llamado a la acción individual y colectiva: consumir de manera responsable y alzar la voz para exigir a los gobiernos que lleguen a un acuerdo internacional efectivo lo antes posible.

«La contaminación por plástico es un problema global y al ser un problema global necesitamos una solución global», concluyó.

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