La jornada financiera estuvo marcada por una marcada inercia negativa proveniente del exterior, donde los mercados internacionales negociaron con pérdidas ante la profundización del conflicto en Medio Oriente. En este contexto, el precio del petróleo crudo Brent escaló un 4,1% hasta los 84,77 dólares por barril, impulsado por la incertidumbre geopolítica en su sexto día de combates. Si bien los índices de Wall Street llegaron a caer hasta un 2% durante la sesión, lograron moderar sus bajas hacia el cierre, mientras que en Europa las bolsas cedieron entre un 1,4% y 1,6%, y el índice Bovespa de San Pablo retrocedió un 2,3%. La tensión en la región se mantuvo como foco central, tras las declaraciones de Donald Trump sobre las operaciones estadounidenses y el anuncio de ofrecer seguros y escoltas navales a los buques que transiten por el estrecho de Ormuz para mitigar el temor a una reducción de la oferta.
En la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, el índice S&P Merval acompañó la tendencia bajista con una caída del 0,4% en pesos, cerrando en los 2.570.733 puntos. Dentro del panel de acciones líderes, se destacó la caída del 5,1% en Banco Supervielle, mientras que Aluar logró desligarse del clima adverso con un salto del 8%. Los bonos soberanos en dólares, tanto Bonares como Globales, también sintieron el impacto al retroceder un 1,2% en promedio, revirtiendo las ganancias de la jornada previa. Como consecuencia, el riesgo país medido por JP Morgan experimentó un ascenso de diez unidades, situándose en los 546 puntos básicos. Según Damián Vlassich, de IOL, el mercado actual demanda selectividad, ya que la diferencia entre carteras protegidas y vulnerables radica hoy en la exposición a la cadena logística y el costo energético, mientras que los expertos de Rava Bursátil señalaron que la debilidad accionaria también responde a balances corporativos con resultados dispares, marcada por una caída en las ganancias netas del sector bancario y un aumento en los índices de morosidad.
El panorama externo para la deuda argentina se vio ensombrecido por una advertencia de gran relevancia: seis bancos globales —Citi, JP Morgan, Bank of America, Barclays, Wells Fargo y BofA Securities— recomendaron cerrar posiciones en bonos locales, específicamente señalando al GD35. Aunque los analistas reconocen los avances del programa económico de Javier Milei en materia fiscal y desinflacionaria, coinciden en una alerta común: las reservas netas permanecen en terreno negativo, persisten las dudas sobre la liquidación del campo bajo el actual esquema cambiario, y la continuidad del cepo mantiene al mercado como uno de los más expuestos ante cualquier cambio en el humor financiero global.
En el mercado de cambios, el dólar oficial mostró una leve tendencia alcista. El mayorista terminó con una suba de 6,50 pesos, situándose en los 1.407 pesos, mientras que la cotización al público en el Banco Nación cerró en 1.425 pesos. En este escenario, el Banco Central intervino con una compra significativa de 124 millones de dólares, acumulando un saldo a favor de 251 millones en lo que va de marzo. Pese a estas compras, las reservas internacionales brutas descendieron 383 millones hasta los 45.825 millones de dólares, debido principalmente a la baja en el precio del oro —que cedió un 1,2%— y a pagos realizados a organismos multilaterales. Por su parte, el dólar blue operó a contracorriente de los tipos de cambio financieros y oficiales, retrocediendo 15 pesos hasta los 1.400 pesos, perforando un piso que no se veía desde mediados de septiembre del año pasado en un mercado de escasa profundidad.