Un estudio global posiciona al país en el lugar 63 de 120 naciones respecto a la accesibilidad de los carburantes. Los valores nominales locales se mantienen en el segmento medio de la escala internacional.
Desde que se recrudecieron las hostilidades en Medio Oriente, el valor de los combustibles en la República Argentina ha experimentado un incremento del 23,8%. Bajo este panorama, el país ocupa el puesto 63 entre 120 territorios en el escalafón de asequibilidad elaborado por la consultora Global Petrol Prices. El informe detalla que un ciudadano argentino promedio debe invertir el 2% de sus ingresos mensuales totales para solventar sus consumos reales de combustible, un cálculo que cruza el precio en surtidor con el volumen de demanda de la población.
El relevamiento subraya que la capacidad de compra es heterogénea a nivel mundial y depende directamente de las escalas salariales. Mientras naciones como Bangladesh (0,2%), Irlanda (0,3%) y Noruega (0,3%) encabezan la lista con el menor impacto en el presupuesto familiar, la Argentina comparte bloque con Filipinas, superando el esfuerzo requerido en Rusia (1,9%) y situándose apenas por debajo de Uruguay (2,1%). En la comparativa regional, las cifras locales se asemejan a las de Perú (1,8%) e incluso a las de Estados Unidos (2,1%), con la salvedad de que en el país norteamericano el incremento de precios promedió el 31,1%.
En un mercado global condicionado por la inestabilidad energética, países como Líbano (15,0%), Surinam (9,5%) y Malawi (9,3%) registran los costos más prohibitivos en relación con el ingreso. En la otra vereda, exportadores petroleros como Catar, Kuwait y Argelia protegen a sus habitantes con un impacto que no excede el 0,4% del salario mensual. Para la Argentina, el reto no reside únicamente en la fluctuación del crudo internacional —que cotiza en torno a los USD 99,13—, sino en evitar que la inercia de los aumentos internos y el estancamiento de los haberes empujen al país hacia los niveles de mayor precariedad en el ranking.
El panorama en América Latina y el mundo
En el mapa regional, la suba del 23,8% en Argentina superó los registros de Chile (16,8%), Paraguay (7,9%) y Brasil (7,6%), aunque se mantuvo por debajo de las alzas en Perú (35,6%), Guatemala (34,4%) y Panamá (26,3%). Como excepciones, Colombia y Uruguay marcaron descensos del 3,1% y 1,2% respectivamente.
A escala global, los picos de aumento se dieron en Myanmar (100%), Filipinas (71,6%) y Malasia (52,4%). En el continente europeo, las variaciones oscilaron mayoritariamente en un rango de entre el 5% y el 25%.
El rol de YPF y la estabilización de precios en abril
Dentro del mercado local, la estrategia de YPF fue fundamental para sostener el equilibrio. La firma controlada por el Estado, que posee más del 50% del mercado, decidió postergar el traslado total del valor internacional del barril a los surtidores, política que luego adoptaron sus competidores. Esta medida buscó atenuar la presión inflacionaria y frenar la caída en las ventas de nafta Súper, fenómeno más visible en las estaciones del interior del país.
Hacia el 20 de abril, se observó una inflexión: por primera vez desde el inicio de la guerra, los precios de algunos productos mostraron leves bajas en la Ciudad de Buenos Aires. Según el índice de la consultora EcoGo, el último ajuste semanal fue de apenas 0,76%, un contraste marcado frente a semanas previas que acumularon saltos de hasta el 23% en un mes y medio.
Un relevamiento en las redes de Axion, Shell e YPF entre el 13 y el 20 de abril confirmó esta tendencia de estabilización y descensos puntuales. En Axion, la nafta Súper bajó de $2.089 a $2.069, mientras el Quantum Diesel X10 se ajustó de $2.399 a $2.439. Shell redujo su nafta Súper a $2.019, la V-Power Nafta a $2.299 y la V-Power Diesel a $2.399. Por su parte, en YPF el valor de la Súper descendió a $1.976 y el Infinia Diesel a $2.308, en tanto que la versión Infinia registró un leve ascenso hasta los $2.226 por litro.