Con la reciente difusión del índice de precios al consumidor correspondiente al último mes del año, se han definido los parámetros técnicos que regirán las actualizaciones del régimen de Monotributo y el umbral del Impuesto a las Ganancias. Estos ajustes, fundamentados en la evolución inflacionaria, impactarán en las obligaciones fiscales de enero y febrero, respectivamente.
En lo que respecta al régimen simplificado, se aplicará un incremento del 14,2% sobre todos los niveles de facturación. Según los cálculos detallados por el contador Sebastián Domínguez, este ajuste elevará el tope de ingresos brutos anuales para la Categoría A de los $8.992.597,87 actuales a $10.273.463,76. En la misma línea, la Categoría B se desplazará de $13.175.201,52 a $15.051.818,99, manteniendo esa progresión en el resto de los escalafones. Por su parte, la Categoría K —el nivel más alto del sistema— romperá por primera vez el techo de los 100 millones, situándose en $108.309.385,33 frente a los $94.805.682,90 previos.
No obstante, Domínguez subrayó que estos valores poseen una naturaleza «provisoria», dado que aún resta la ratificación oficial por parte de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). «Es imperativo que el organismo publique las tablas definitivas en su portal oficial, ya que suelen presentarse variaciones menores por redondeos. Por ahora, estos datos proyectan la inflación del 2,8% registrada en diciembre», advirtió el profesional.
Es fundamental considerar que el ajuste no solo alcanza los topes de facturación, sino también el costo de las cuotas mensuales. En la categoría inicial, el impuesto integrado se elevará de $4.182,60 a $4.778,35. Asimismo, las contribuciones al SIPA subirán de $13.663,17 a $15.609,29, mientras que los aportes destinados a la obra social se incrementarán de $19.239,97 a $21.980,43.
Ante este nuevo cuadro, ARCA habilitará el periodo de recategorización, donde cada monotributista deberá evaluar su situación basándose en la actividad de los últimos doce meses. Al respecto, Domínguez recordó que el contribuyente tiene que analizar de forma integral todos los parámetros: no solo la facturación, sino también los metros cuadrados de superficie, el consumo eléctrico, el precio unitario de venta de bienes muebles y los alquileres devengados. El plazo para cumplir con este trámite se extenderá hasta el 5 de febrero. Cabe aclarar que los nuevos valores de las cuotas comenzarán a regir en el pago de febrero, mientras que la obligación de enero se cancelará todavía bajo la tabla vigente.
Las nuevas bases para el Impuesto a las Ganancias
En el ámbito de la cuarta categoría, el especialista explicó que para el primer semestre de 2026 un trabajador soltero en relación de dependencia comenzará a tributar Ganancias a partir de una remuneración bruta de $2.998.725, cifra que se traduce en un sueldo neto de $2.488.942. Si el trabajador posee deducciones por un hijo, la base neta de imposición sube a $2.692.757; en caso de tener dos hijos, el piso se eleva a $2.896.573. Para aquellos contribuyentes casados con dos hijos a cargo, el impuesto se activará recién a partir de un neto de $3.300.726.
Domínguez aclaró que la aplicación de estas tablas no es inmediata. «Hasta que no se oficialice la publicación de los nuevos cuadros, las retenciones se seguirán efectuando sobre la base de las escalas vigentes desde el segundo semestre de 2025. Una vez que las empresas actualicen sus sistemas informáticos, realizarán un recálculo retroactivo al 1 de enero de 2026. En el siguiente pago de haberes, los empleadores deberán proceder a la devolución de cualquier excedente que haya sido retenido por encima de lo estipulado en las nuevas tablas», explicó.
En definitiva, tanto en el Monotributo como en Ganancias, estas actualizaciones automáticas intentan mitigar el impacto de la inflación acumulada y evitar que los contribuyentes sufran una mayor carga fiscal debido únicamente a un incremento nominal de sus ingresos. Hasta que se difundan los cuadros definitivos por parte de ARCA, estos valores deben utilizarse como referencia técnica. La recomendación de los expertos es aguardar la resolución formal antes de ejecutar cambios de fondo en la planificación impositiva del año.