El desplazamiento de Nicolás Maduro del poder y su posterior captura por parte de fuerzas de Estados Unidos ha reavivado la confrontación política entre el Poder Ejecutivo Nacional y la administración de la provincia de Buenos Aires. El conflicto se desató luego de que el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, condenara abiertamente la intervención de la administración de Donald Trump. Según el mandatario provincial, dicho operativo «constituye una grave violación de los principios elementales del Derecho Internacional, altera la estabilidad regional y sienta un peligroso precedente». No obstante, fue su decisión de hablar en nombre de la jurisdicción al afirmar que “la Provincia de Buenos Aires condena el accionar de Estados Unidos” lo que generó una reacción inmediata en las filas de La Libertad Avanza, donde calificaron su postura como totalitaria.
La respuesta de los referentes libertarios no se hizo esperar. El ministro del Interior, Diego Santilli, cruzó duramente al gobernador. “Siempre del lado de los dictadores, delincuentes y narcotraficantes. El año que viene vamos a liberar también a la Provincia de Buenos Aires”, disparó el funcionario nacional, vinculando la crisis internacional con el escenario electoral de 2027 como una oportunidad para un recambio de signo político en el territorio bonaerense. Cabe destacar que Santilli se perfila como uno de los aspirantes a la gobernación para el próximo ciclo.
En la misma línea, el diputado nacional y titular de La Libertad Avanza en territorio bonaerense, Sebastián Pareja, rechazó categóricamente los dichos de Kicillof. “No debe confundirse, Gobernador: no todos los bonaerenses defienden la dictadura. Muchos estamos del lado de la libertad y de la esperanza que hoy siente el pueblo venezolano”, sentenció el dirigente cercano a Karina Milei. Asimismo, subrayó que los ciudadanos de la provincia han sido, durante años, refugio para «los venezolanos de bien que debieron exiliarse de un régimen narcoterrorista».
Pareja, quien también figura en la lista de posibles candidatos para 2027, aprovechó la refutación para proyectar el futuro electoral: “La Argentina de Javier Milei se encamina a ser totalmente libre, como también lo serán Venezuela, Cuba y la Provincia de Buenos Aires”.
Ante estos embates, el ministro de Seguridad de la provincia, Javier Alonso, salió en defensa de la gestión local. Dirigiéndose al titular de la cartera de Interior, Alonso sostuvo que “como ministro, debería priorizar el diálogo y la responsabilidad institucional por encima de cualquier aspiración personal”. En ese sentido, recordó que Kicillof fue ratificado en las urnas en dos ocasiones con un respaldo masivo: “Si dice defender la democracia en otros territorios, empiece por respetar la de su propio país. Menos ataques y más seriedad para el cargo que ocupa”, reclamó el funcionario bonaerense.
El episodio de la detención de Maduro le permitió a Kicillof consolidar un perfil de proyección nacional, profundizando su antagonismo con el presidente Javier Milei. Al cuestionar el operativo estadounidense, el gobernador apeló a la «larga tradición argentina en el diálogo internacional, la defensa de la soberanía, la prohibición del uso de la fuerza y la resolución pacífica de controversias».
En sintonía con esta postura, el domingo compartió el documento conjunto firmado por los mandatarios Lula da Silva (Brasil), Gustavo Petro (Colombia), Claudia Sheinbaum (México), Gabriel Boric (Chile), Pedro Sánchez (España) y Yamandú Orsi (Uruguay). En dicho manifiesto, los líderes expresaron su alarma por las acciones militares unilaterales en suelo venezolano, advirtiendo sobre el riesgo para la población civil y la estabilidad regional. El texto subraya que la crisis debe resolverse mediante procesos políticos inclusivos liderados por los propios venezolanos para garantizar una «solución sostenible y respetuosa de la dignidad humana».
Sin embargo, como se reportó anteriormente, este comunicado no logró el consenso esperado dentro de la CELAC. Durante la reunión de urgencia convocada por Gustavo Petro, el objetivo de lograr un repudio unánime fracasó. Argentina, alineada con Paraguay, Perú, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Panamá, República Dominicana y Trinidad y Tobago, se rehusó a respaldar la proclama de los mandatarios progresistas que condenaron la incursión de Washington en Caracas.