Gimnasia y Esgrima La Plata vuelve a quedarse sin director técnico. En un periodo llamativamente corto, el crédito de Fernando Zaniratto se agotó, pese al importante atenuante de ser un hombre de la casa, formado bajo la escuela de Timoteo Griguol y con el respaldo de haber salvado al equipo del descenso hace apenas cinco meses. Sin embargo, una combinación de factores precipitaron la decisión de la dirigencia de interrumpir su ciclo. Aquí, los motivos principales:
El peso de los números
Los resultados, como siempre, marcaron el pulso del final. El Lobo cayó en seis de los 12 encuentros disputados en el torneo, sufriendo tres derrotas consecutivas en el tramo final. Actualmente, el equipo ocupa la 11° posición, fuera de la zona de playoffs. Aunque la clasificación está a solo tres puntos, la acumulación de rivales en la lucha directa complicó el panorama.
Además, la vulnerabilidad defensiva fue determinante: Gimnasia es uno de los equipos más goleados del 2026 con 18 tantos en contra (igualando a Atlético Tucumán y solo por detrás de los 23 de Newell’s). Recibir tres goles en casa, como sucedió ante Huracán e Independiente Rivadavia, fue un golpe de gracia para la estadística.
Un rumbo futbolístico extraviado
A pesar de la cercanía matemática con el G8, la tendencia negativa no alimentaba esperanzas de clasificación. La dirigencia percibió que el DT perdió la brújula táctica y apostó por un «golpe de efecto» con un nuevo entrenador para encarar los últimos 12 puntos en juego. Al Lobo le quedan cuatro finales: Sarmiento en Junín, Estudiantes de Río Cuarto en el Bosque, Belgrano en Córdoba y el pendiente contra Argentinos Juniors de local.
Un esquema táctico agotado
Uno de los cuestionamientos internos más fuertes fue la insistencia en un 4-3-3 que dejó de dar réditos. La disposición de Nacho Fernández como extremo derecho, junto a Panaro y Torres, no solo diluyó la jerarquía del capitán, sino que dejó al equipo sumamente expuesto en las transiciones defensivas.
La situación de los referentes también sumó incertidumbre: Nacho Miramón no logra recuperar su nivel físico ni futbolístico, pareciendo por momentos una inclusión forzada por el peso de su nombre. A esto se le agregó el bajón en el rendimiento de Nico Barros Schelotto, pilar que anteriormente sostenía la estructura.
La falta de reacción ante la adversidad
La actitud de Zaniratto durante el partido contra Huracán generó profunda inquietud en la Comisión Directiva. Se lo vio estático, con gestos de resignación y casi sin dar indicaciones, una imagen de «entrega» que la platea no le perdonó.
Puertas adentro, cayó muy mal que el entrenador se retirara sin hablar tras la derrota. “En estas situaciones tenés que mostrarte fuerte”, deslizaron desde la CD. Esa percepción de debilidad anímica, sumada a la pasividad en el banco de suplentes, fue el factor determinante para considerar que el ciclo ya no tenía margen de retorno.