El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) se ha consolidado como el brazo ejecutor de la política migratoria del presidente Donald Trump. Mediante redadas masivas en ámbitos laborales, educativos y residenciales, la agencia busca capturar a individuos bajo el cargo de peligrosidad criminal. No obstante, su metodología ha desencadenado incidentes letales, movilizaciones civiles y un complejo litigio legal en todo el país.
Casos fatales y controversia por el uso de la fuerza
Recientemente, dos incidentes en Mineápolis han puesto al ICE bajo la lupa:
- Alex Pretti: El enfermero de cuidados intensivos de 37 años falleció tras un operativo el 24 de enero. Aunque el gobierno federal sostuvo inicialmente que Pretti portaba una pistola y representaba un peligro, grabaciones verificadas lo muestran filmando con su celular antes de ser reducido con gas pimienta y recibir nueve disparos. Sus familiares recalcan que era ciudadano estadounidense y carecía de antecedentes penales graves.
- Renee Nicole Good: Esta mujer de 37 años y madre de tres hijos murió el 7 de enero tras recibir múltiples impactos de bala por parte de una agente federal a pocas cuadras de su hogar. Mientras que la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, argumentó legítima defensa ante un presunto intento de atropello, funcionarios locales y la familia de la víctima cuestionan la versión oficial, describiendo a Good como una persona ajena a cualquier conflicto legal.
Estructura y recursos del organismo
El ICE es una entidad federal bajo la órbita del Departamento de Seguridad Nacional. Con un presupuesto anual aproximado de u$s8.000 millones, opera mediante tres divisiones fundamentales:
- ERO (Oficina de Detención y Deportación): Gestiona la localización y expulsión de inmigrantes en situación irregular.
- HSI (Investigaciones de Seguridad Nacional): Enfocada en redes criminales transnacionales y terrorismo.1
- OPLA (Oficina del Asesor Jurídico Principal): Representa al Estado en los litigios de expulsión.
Transformación operativa y expansión (2025-2026)
Desde el regreso de Trump al poder en 2025, el ICE duplicó su fuerza laboral, pasando de 10.000 a 22.000 efectivos. El cambio más drástico ha sido legal: el uso extendido de órdenes administrativas (firmadas por el Ejecutivo y no por jueces) y un memorando que permite ingresos a domicilios sin autorización judicial, desafiando potencialmente la Cuarta Enmienda de la Constitución.
El alcance de las detenciones ha llegado incluso a menores de edad, como el caso de un niño ecuatoriano de cinco años en Columbia Heights, trasladado a Texas junto a su padre. Ante las críticas, el vicepresidente JD Vance defendió la acción calificándola como una medida de «protección».
Resistencia civil y figuras clave
La oposición se ha organizado a través de los «observadores del ICE», voluntarios que documentan arrestos y alertan a las comunidades.2 En ciudades como Los Ángeles, Chicago y Mineápolis, las protestas han escalado hasta derivar en huelgas generales.
En este escenario, Greg Bovino ha emergido como el rostro público de la agencia. Con casi tres décadas de experiencia en la CBP, Bovino ejerce como comandante itinerante, liderando operativos de alto impacto sin ocultar su identidad tras una máscara. Su figura simboliza la polarización actual: un referente del orden para el oficialismo y un emblema de los abusos para los defensores de derechos humanos.