Corte masivo de luz: 4 millones de personas sin luz por apagón

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En el marco del tercer día consecutivo de una intensa ola de calor, una falla técnica de gran magnitud volvió a dejar al descubierto las vulnerabilidades estructurales del sistema eléctrico en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). El incidente se produjo hoy a las 14:45, cuando una avería en la subestación Morón, bajo la operación de la distribuidora Edenor, provocó la desconexión automática de cuatro líneas de alta tensión. Aunque el servicio comenzó a normalizarse paulatinamente, la restitución total de la red se alcanzó recién a las 17:35.

La interrupción del suministro ocurrió cuando el termómetro registraba 32,5°C, un nivel de exigencia que puso en evidencia la fragilidad de un sistema que arrastra años de desinversión. Según datos de Cammesa, la compañía encargada del despacho eléctrico, la demanda en el Gran Buenos Aires sufrió un desplome abrupto del 32% en pocos minutos, descendiendo de 10.262 a 6.951 MW. Fuentes oficiales detallaron que la falla en la subestación generó el «desenganche» de cuatro líneas de 220 KW en el corredor Morón-Rodríguez, lo que resultó en una pérdida instantánea de 3.311 MW de energía. El impacto directo alcanzó a un millón de usuarios de Edenor y a unos 200.000 de Edesur; considerando que cada medidor representa a un promedio de cuatro personas, se estima que el apagón afectó a cuatro millones de habitantes.

Pocos minutos antes del colapso, a las 14:37, la cuenta oficial de Edenor en la red social X había compartido una alerta amarilla emitida por el Servicio Meteorológico Nacional, advirtiendo sobre tormentas inminentes con fuerte actividad eléctrica. Posteriormente, la empresa utilizó el mismo canal para informar que la contingencia había comprometido cerca de un tercio de su demanda total, afectando principalmente a los corredores norte y oeste. La distribuidora destacó que, tras activar los protocolos de emergencia, logró restablecer el servicio al 90% de los afectados dentro de la primera hora del incidente.

Por su parte, Edesur aclaró que sus usuarios en la zona sur se vieron perjudicados por un efecto dominó, dado que el sistema de distribución está interconectado a nivel nacional. La empresa explicó que la falla en la red de alta tensión de la otra distribuidora arrastró parte de su carga, obligando a una normalización por etapas coordinada con el resto de los actores del sistema. Durante el pico de la crisis, la página del Ente Regulador de la Electricidad (ENRE) quedó fuera de servicio, dejando a los usuarios sin acceso a información oficial en tiempo real.

Este apagón no es un hecho aislado. En las vísperas del pasado Año Nuevo, un incidente similar en una subestación de Edesur cercana a Florencio Varela ya había dejado a 4,4 millones de personas sin luz, confirmando la persistente inestabilidad del servicio.

En términos económicos, la evolución de las facturas eléctricas presenta una dinámica compleja. Durante 2025, las tarifas en el AMBA acumularon un alza del 19%, quedando por debajo de la inflación anual del 31,5%. Esta cifra contrasta con el fuerte ajuste de 2024, cuando los incrementos promedio alcanzaron el 268%, superando ampliamente el índice general de precios del 118%. Si se toma el periodo desde diciembre de 2023 hasta la actualidad, el aumento acumulado suma un 339%. No obstante, especialistas del sector señalan que este ajuste ocurre tras años de congelamientos que deprimieron los ingresos de las empresas y limitaron drásticamente los niveles de inversión en mantenimiento y expansión.

Cabe recordar que el Gobierno Nacional ejerce su función regulatoria a través del ENRE exclusivamente sobre las distribuidoras del AMBA, mientras que en las provincias el control recae sobre las administraciones locales. Como respuesta a mediano plazo, el Poder Ejecutivo publicó recientemente un decreto para impulsar la construcción de nuevas líneas de alta tensión mediante concesiones de obra pública. Sin embargo, ante la decisión del Ministerio de Economía de no comprometer recursos del Tesoro, el equipo técnico gubernamental lleva casi dos años trabajando en un modelo de licitación que resulte atractivo para el financiamiento privado, una tarea desafiante dado el historial de inestabilidad regulatoria de las últimas dos décadas.

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