De acuerdo con los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) correspondientes al cuarto trimestre de 2025, una familia tipo en Argentina necesita ingresos mensuales superiores a $3.644.000 para pertenecer al decil 10, el estrato de mayor poder adquisitivo del país. Este umbral técnico delimita el acceso a la escala superior en los 31 aglomerados urbanos relevados.
Dentro de este grupo privilegiado, la dispersión es notable: mientras el piso se sitúa en los citados $3,6 millones, el techo alcanza los $25.900.000 mensuales, situando el ingreso promedio del sector en $5.621.438. Este decil está integrado por poco más de un millón de hogares, lo que representa a 3.460.545 personas (el 11,6% de la población del muestreo).
El informe revela que el 62,6% de la población (18,8 millones de personas) percibió algún ingreso durante el periodo, con un promedio general de $1.011.863. Sin embargo, la segmentación por estratos muestra realidades marcadamente opuestas:
- Estrato bajo (Deciles 1 al 4): Ingreso promedio de $351.028.
- Estrato medio (Deciles 5 al 8): Ingreso promedio de $940.586.
- Estrato alto (Deciles 9 y 10): Ingreso promedio de $2.476.247.
En cuanto a la brecha de género, los varones percibieron un ingreso promedio de $1.191.364, frente a los $838.336 registrados por las mujeres.
Estructura socioeconómica: Escala de ingresos por decil familiar
La pirámide de ingresos en Argentina se divide en diez grupos iguales (deciles), donde el primero representa al sector de menores recursos y el décimo al de mayores ingresos:
Para la población ocupada, el promedio de ingresos fue de $1.068.540, con una mediana de $800.000. El mercado laboral asalariado (9,5 millones de personas) mostró una diferencia drástica según la formalidad: quienes cuentan con aportes jubilatorios promediaron $1.321.353, mientras que los trabajadores informales apenas alcanzaron los $651.484.
Asimismo, la composición del ingreso varía según el estrato: en el decil más bajo, el 67,7% proviene de fuentes no laborales (asistencia estatal, jubilaciones, etc.), mientras que en el decil más alto, el 87,7% de los recursos se genera a través del trabajo.
Un dato alentador surge del Coeficiente de Gini, que mide la concentración del ingreso (siendo 0 igualdad total y 1 desigualdad absoluta). Al cierre de 2025, el índice se situó en 0,427, mostrando una mejora respecto al 0,430 del año anterior. Por su parte, la brecha entre la mediana del decil más rico y el más pobre en ingresos per cápita se mantuvo en una relación de 13 veces.