El exministro de Economía sostuvo que la única vía para que el indicador mantenga su tendencia decreciente es la unificación cambiaria. Sin esta medida, alertó, las agencias calificadoras mantendrán al país fuera de la categoría de economía emergente.
Domingo Cavallo fue tajante en su diagnóstico: para que el riesgo país perfore sus niveles actuales, el Gobierno debe proceder con el levantamiento del cepo y garantizar el libre flujo de capitales. Estas declaraciones fueron realizadas durante una entrevista con el periodista Maxi Montenegro en el canal Ahora Play, donde el economista identificó el control de cambios como el principal lastre que impide a la Argentina abandonar la categoría de “mercado de frontera”.
“El riesgo país va a bajar si hacen lo que les estoy diciendo. Para que continúe el descenso, deben liberalizar completamente el mercado cambiario. Tienen que eliminar los controles y permitir que el capital pueda entrar y salir del país sin restricciones”, sentenció Cavallo.
El exfuncionario vinculó directamente la permanencia del indicador en niveles altos con las exigencias internacionales. “Basta con leer los informes de las calificadoras de riesgo. La razón por la cual no somos considerados una ‘economía emergente’ es la existencia de controles de cambios y la falta de libre movimiento de capitales”, explicó, asegurando que “el riesgo país se desmoronaría si aplican esta sugerencia con convicción”.
Reservas y moneda: los pilares de la propuesta
La hoja de ruta de Cavallo también exige un cambio de estrategia respecto a las divisas. “El Gobierno debe proponerse acumular reservas y ejecutarlo, sin dejarse amedrentar por la fluctuación del tipo de cambio”, manifestó. A su criterio, una eventual apreciación del peso debería ser vista como una oportunidad para que el Banco Central fortalezca sus arcas con recursos propios.
Asimismo, proyectó que una mejora en la calificación soberana facilitaría la gestión de los compromisos financieros: “La caída del riesgo país permitiría al Gobierno renovar los vencimientos de capital sin dificultades, pagando tasas de interés moderadas, similares a las que ya abona el sector privado que opera bajo regímenes de mayor libertad”.
Definiciones clave de Cavallo
- Sobre el equilibrio fiscal: “Milei sostiene que es la llave de la estabilidad y el crecimiento. Si bien es un ingrediente necesario, lo fundamental es que las reglas de juego aseguren que no habrá endeudamiento ni emisión para financiar el déficit. Eso se garantiza con un régimen monetario sólido”.
- Sobre la competencia de monedas: “Argentina requiere una moneda convertible, donde se pueda pasar del peso al dólar sin trabas. Ambas deben ser de curso legal y competir entre sí; esto obligará al BCRA a gestionar con excelencia la emisión de pesos para que la gente no lo descarte. Es el método para imponer disciplina monetaria”.
- Sobre el modelo de los años 90: “Aquel era un régimen verdaderamente libre. Se podía cambiar de moneda sin restricciones y los exportadores no estaban obligados a liquidar sus divisas ante el Banco Central”.
El panorama actual del indicador
Las advertencias de Cavallo llegan en un momento en que el riesgo país ha mostrado un retroceso importante, posicionándose cerca de los 500 puntos básicos (actualmente en 558). Aunque sigue siendo elevado, este descenso ha permitido que provincias como Chubut, CABA, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos, junto a empresas como YPF, Pampa Energía, Banco Macro y Edenor, accedan al mercado internacional con tasas de un solo dígito.
Estas operaciones han inyectado dinamismo a las reservas del Banco Central, que ya acumula cerca de USD 6.500 millones en lo que va de 2026, superando las previsiones del primer cuatrimestre. El Ejecutivo busca que este flujo de financiamiento externo permita cubrir los vencimientos de deuda de forma creciente, preservando las reservas propias.
Cabe recordar que el riesgo país, medido por el índice EMBI de JP Morgan, representa el sobrecosto que Argentina debe pagar por sobre los bonos del Tesoro de EE. UU. Un indicador alto no solo encarece el crédito estatal, sino que actúa como un techo que eleva el costo de financiamiento para todo el sector privado y subnacional del país.