Alimentos y bebidas: Marcada baja de precios en la segunda quincena de marzo

Picture of Microfono Abierto
Microfono Abierto

El segmento de alimentos y bebidas, el de mayor ponderación dentro del Índice de Precios al Consumidor (IPC), exhibió una marcada desaceleración durante el transcurso de marzo. Según estimaciones del sector privado, la cuarta semana del mes habría cerrado con una deflación del 0,6%, representando la caída más acentuada en lo que va del año. Sin embargo, este comportamiento de mayor estabilidad en la canasta básica podría resultar insuficiente para que el índice general de inflación se ubique por debajo del 3% mensual, una de las metas que más ocupa al Gobierno Nacional.

Las subas estacionales impulsadas por el inicio del ciclo lectivo y los incrementos en los combustibles se verían compensadas, al menos de manera parcial, por este proceso de deflación en alimentos que cobró velocidad en las últimas dos semanas. Previo al descenso del 0,6% en la cuarta semana, la consultora LCG ya había detectado una baja del 0,2% durante la tercera semana del mes. Este retroceso en el segmento alimenticio se explica en partes iguales por el comportamiento de los productos panificados y la carne, que comenzó a moderar sus precios tras varios meses de alzas ininterrumpidas.

A partir de estas mediciones, las proyecciones para la inflación mensual exclusiva de alimentos y bebidas se sitúan en torno al 2,6%, lo que implica una revisión a la baja de 0,5 puntos porcentuales respecto a las estimaciones previas. De confirmarse esta tendencia, el proceso de desinflación podría adelantarse a los pronósticos de la mayoría de los analistas, quienes esperaban este fenómeno recién para la medición de abril.

Existen dos factores fundamentales que sostienen esta estabilidad de precios a pesar de los ajustes puntuales en la nafta. Por un lado, la tendencia bajista del dólar, que recientemente cerró su cotización minorista por debajo de los $1.400. Por otro lado, la política de control estricto de los agregados monetarios llevada adelante por el Ejecutivo; si bien esta estrategia dificulta una recuperación inmediata del consumo, funciona como un anclaje para evitar que la inflación se dispare. No obstante, economistas como Marina Dal Poggetto (EcoGo) y Fernando Marull mantienen su proyección del 3% para el cierre del mes, a la espera de integrar los datos definitivos de la última semana.

En términos comparativos, la inflación en Argentina alcanzó un 33,1% interanual en febrero de 2026, consolidando un escenario que mezcla el alivio respecto a la crisis previa con señales de estancamiento en la velocidad de la baja de precios. Si bien el proceso de desinflación iniciado tras el pico de 2023 —cuando el índice anual superó el 200%— logró resultados contundentes, la economía enfrenta ahora una fase de «inflación inercial». En febrero, el IPC registró un 2,9%, repitiendo el nivel de enero y marcando un quiebre en la tendencia descendente de 2025, año en el que la inflación mensual había logrado perforar el piso del 2%.

Este escenario actual se ve presionado por la recomposición de los precios regulados, especialmente en las tarifas de servicios públicos como electricidad, gas y agua, que registraron aumentos por encima del promedio general en el marco de una actualización de cuadros tarifarios. Asimismo, el rubro de servicios —incluyendo alquileres, transporte y servicios personales— continúa ajustándose a un ritmo superior al de los bienes, impactando directamente en la inflación núcleo, que se mantiene estable en torno al 3% mensual. Este indicador es monitoreado con especial atención por los especialistas, ya que refleja la tendencia de fondo del proceso inflacionario al excluir componentes estacionales y regulados.

Destacados