Adiós a MTV: El fin de una era musical

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Microfono Abierto

La emblemática señal televisiva que transformó los videos musicales en un lenguaje universal acaba de apagarse en casi todo el planeta. Tras décadas de ser la ventana al mundo para grandes artistas y el aula cultural de al menos tres generaciones, el canal ha cesado sus transmisiones musicales de forma permanente.

Es diciembre en Buenos Aires. Es ese momento del año en el que la ciudad late con un ritmo extraño, propio del paréntesis que se abre entre Navidad y Año Nuevo. Muchos se han marchado; quienes resisten lo hacen bajo un calor sofocante que se filtra por los poros tras un año agotador. En el atardecer, sobre la avenida Álvarez Thomas, el movimiento de camiones y peatones disminuye, dejando paso a las postales clásicas de Chacarita y Colegiales: las filas en La Mezzetta o los comensales en la vereda de Lo de Charly.

Mientras manejo, por los parlantes suena «November Rain». En ese instante, mi mente se desconecta del tránsito y se traslada a esa imagen icónica: Slash trepando al piano de Axl Rose, con su galera y sus rulos, eclipsando todo a su paso. Recuerdo la boda, el desierto, la pequeña capilla blanca y la lluvia torrencial que transforma la celebración en un entierro. Es una escena que los Guns N’ Roses inmortalizaron y que quedó grabada en el ADN de quienes crecimos mirando una pantalla específica.

Aunque mi auto avanza por las calles porteñas, mi cerebro ha migrado a los años noventa y, específicamente, a la señal de MTV. Esa pantalla, que acaba de desaparecer tal como la conocimos, merece una gratitud inmensa. Fue la institución que pavimentó el camino para los canales locales y la que permitió a millones conocer los sonidos globales mucho antes de que la fibra óptica o los satélites de Elon Musk eliminaran las distancias físicas y simbólicas. Escribo estas líneas para despedir, pero sobre todo para honrar a la señal que moldeó nuestra educación sentimental.

El ascenso y la caída de un fenómeno global

MTV inició su camino el 1 de agosto de 1981, hace ya más de 44 años. Su primera emisión fue, significativamente, el video de «Video Killed the Radio Star» de The Buggles, una declaración de guerra cultural: la imagen llegaba para dominarlo todo. Aquella voz en off que anunciaba el primer canal de música las 24 horas del día marcó el inicio de una revolución.

En sus comienzos, MTV reflejaba un mundo más segregado y se centraba en artistas blancos, hasta que la presión del público y el ascenso meteórico de Michael Jackson forzaron la apertura definitiva para los artistas afrodescendientes. Desde Estados Unidos, el canal expandió un imperio que potenció las carreras de figuras como Madonna, Britney Spears, Oasis, Soda Stereo, Los Fabulosos Cadillacs y los Rolling Stones, logrando que vendieran millones de discos y fueran reconocidos en cada rincón del mapa. Su mayor herencia fue, sin duda, la versatilidad auditiva que otorgó a sus televidentes.

Sin embargo, el 31 de diciembre de 2025 marcó el punto final. Hace apenas dos días, las señales de MTV Music, MTV 80s, MTV 90s, Club MTV y MTV Live dejaron de existir en gran parte del mundo, incluyendo Argentina, Brasil, Chile, Uruguay y gran parte de Europa. El cambio en los hábitos de consumo, con la migración hacia plataformas como Spotify y YouTube, sentenció a la televisión musical. Aunque la marca persiste en EE. UU., su enfoque ha virado casi exclusivamente hacia los dibujos animados y los reality shows.

El abrigo de Cobain y la mística de los acústicos

Pensar en MTV es recordar momentos que definieron identidades. A principios del siglo XXI, en cualquier bar de la costa, se podía identificar a alguien simplemente por tener «el pulover de Cobain». Aquel sweater de rayas rojas y negras, que Kurt vestía en el clip de «Sliver», se convirtió en un símbolo gracias a la docencia del canal.

Pero la influencia no terminaba en los videoclips. Los MTV Unplugged se convirtieron en hitos sagrados. Aprendimos que esas sesiones acústicas eran capaces de revelar matices desconocidos de nuestras bandas favoritas o de consagrar a nuevos talentos. En Argentina, Los Fabulosos Cadillacs fueron pioneros, seguidos por leyendas como Charly García, Soda Stereo, Diego Torres y figuras internacionales como Shakira o Ricky Martin. En esos sets, las tensiones de los hermanos Gallagher se hacían evidentes, mientras que la voz de Cobain, versionando a David Bowie, se despedía del mundo con una fragilidad inolvidable.

La historia narrada en 14 pulgadas

Hacia el año 2003, la historia de la música se resumía en una entrega de los Video Music Awards (VMAs). Recuerdo estar frente a un televisor pequeño viendo a Britney Spears y Christina Aguilera vestidas de novia, cantando «Like a Virgin», para luego ver emerger a Madonna como la autoridad máxima del pop. Aquel beso triple entre las tres divas dio la vuelta al mundo mucho antes de que existiera el concepto de «viralización». Al día siguiente, no se hablaba de otra cosa en las oficinas ni en los colegios. MTV no solo creaba espectáculos; dictaba quiénes ostentaban los rangos en la jerarquía musical y funcionaba como una enciclopedia abierta que explicaba influencias y géneros desde Londres hasta el Río de la Plata.

La gratitud en la era de la inmediatez

Hoy, en este enero de 2026, entiendo que el mundo se mueve a una velocidad que vuelve anacrónico el acto de esperar frente a la tele para ver un video musical. En un presente regido por el on demand, la atención humana se ha vuelto un recurso escaso. Nueve minutos —lo que dura «November Rain»— hoy parecen una eternidad que solemos interrumpir con el constante scroll de nuestras aplicaciones.

No obstante, queda el agradecimiento. MTV nos regaló mundos, nos presentó a nuestros ídolos y expandió nuestro horizonte sonoro. Fue el paraíso adolescente al que siempre podemos regresar a través de una melodía o un recuerdo, recordándonos que, alguna vez, la música se miraba con la misma pasión con la que se escuchaba.

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