A sus 78 años y a medio siglo del estreno de la película que lo encumbró, el actor reflexiona sobre el legado de Rocky Balboa, la importancia de la vulnerabilidad en la actuación y su resurgimiento en el streaming con ‘Tulsa King’.
Cincuenta años después de ‘Rocky’, Sylvester Stallone recuerda cómo nació la película que cambió su vida y por qué sigue viéndose reflejado en ella. En 2026 se cumplen 50 años del estreno de ‘Rocky’, la película que encumbró a un Sylvester Stallone de 29 años irrumpiendo en Hollywood por todo lo alto. El actor, productor y guionista mira atrás sin nostalgia, pero con el conocimiento de que ese humilde boxeador de barrio le cambió la vida y, ya de paso, también el rumbo del cine popular. Aquel underdog de Filadelfia sigue siendo, medio siglo después, un espejo de su propia carrera, y Stallone revisa su pasado (en una rueda de prensa para promocionar su serie ‘Tulsa King’ de cara a los Globos de Oro) con la misma mezcla de ternura y dureza que convirtió a ‘Rocky’ en una fábula universal sobre la resistencia, la vulnerabilidad y la necesidad de seguir en pie.
Echar la vista atrás: 50 años desde ‘Rocky’
«Recordar todos estos años te lleva a un lugar que creías haber olvidado por completo, porque el tiempo fomenta la ignorancia y el olvido. Y cuando empiezas a reflexionar sobre cómo ocurrió todo, te das cuenta de que no pudiste hacerlo solo. Pensaba: ‘Lo hiciste todo tú solo’. Pero luego recordé que la primera imagen de ‘Rocky’ es una pintura en una iglesia, una imagen de Cristo. Y me dije: ‘¿Y si he escrito, sin darme cuenta, la historia de un hombre roto, con el alma destrozada, que no tiene nada por lo que vivir, pero que es elegido entre todos para hacer algo que da luz, esperanza y fe en la vida y en el amor, algo que hace creer que todos tenemos una oportunidad?’. Y entonces pensé: ‘Dios mío’. Porque, como explico en el libro, empiezas a preguntarte cómo sucedió todo.»
«En lugar de decir ‘lo hice yo solo’, te das cuenta de que cada persona que conociste, cada palabra que intercambiaste, cada pelea, cada momento con tus padres… todo eso te condujo hasta allí. Si nada de eso hubiera pasado, no estaría aquí hablando contigo. Somos la suma total de todo lo que nos ha ocurrido. Y a veces odias lo que te ha pasado. Piensas: ‘Ha sido terrible’. Pero me dije: ‘Sylvester, ¿habrías sido capaz de hacerlo si todo hubiera sido amable, tranquilo y amoroso?’. No, porque el mundo no funciona así. El mundo es supervivencia, y solo sobreviven los fuertes.»
‘Rocky’: Una historia de amor
«Llevo diciéndolo 50 años: ‘Rocky’ es una historia de amor. No hay película sin Adrian (Talia Shire). Hay un diálogo en ‘Rocky’ en el que Paulie (Burt Young) dice: ‘¿Qué es lo que te atrae de ella? ¿Por qué te gusta mi hermana?’. Y yo respondo: ‘Tenemos huecos’. Entonces él pregunta: ‘¿Huecos? ¿Qué es un hueco?’. Y yo le digo: ‘Ella tiene huecos, yo tengo huecos, y juntos los llenamos. Es como el cemento. De otro modo, nos desmoronaríamos’.»
La vulnerabilidad como fortaleza
«Creo que muchos actores masculinos no tienen la oportunidad, o directamente no quieren, de mostrar su lado más vulnerable. Yo, que he hecho películas de acción, sé que hay gente que dice con desdén: ‘Bah, películas de acción’. Pero cuando se hacen bien, las películas de acción son mitología moderna. Y la mitología existe desde que el ser humano salió de la cueva. Si puedes aportar algo a esa mitología, incluir el factor humano -la fragilidad, la incapacidad de superar el miedo- y mostrar que eres de carne y hueso, entonces el público se sube al viaje contigo. Si en cambio muestras que eres infalible, que nadie puede derrotarte… literalmente he visto películas de acción donde sabes que nada puede pasarle al protagonista: es inmune al dolor, a la emoción, a todo. Y eso no es bueno.»
«Rambo, en cambio, tiene miedo. Es débil, está triste. Es como un niño rechazado por su propio país. Por eso genera empatía, no superioridad. Él no se siente superior a nadie. Y siempre he intentado mantener eso: me gusta que me hieran en las películas. No físicamente, sino emocionalmente. Que el personaje sufra. Así el público puede sentirlo. Pierdes a un amigo, terminas con tu pareja… todo eso hace que el espectador diga: ‘Vale, ese hombre es humano, y lo que hace tiene sentido’. Pero te sorprendería saber cuánta gente no quiere mostrar su corazón. Y eso me parece una locura.»
De ‘Rocky’ a ‘Tulsa King’
«No hay nada como ‘Rocky’. ‘Rock’ fue mi cima, me di cuenta de que llegué a mi punto más alto. Y piensas: ‘Oh, no…’, pero sí, fue mi pico, y me alegra que lo fuera en ese momento. Nunca habrá nada igual. Pero creo que estar ahora en el mundo del streaming ha sido un regalo. En realidad, ha impulsado mi carrera. Mucha más gente ve mi trabajo ahora: unos 350 millones de personas vieron ‘Tulsa King’. ¿Te lo imaginas? Yo pensaba que serían diez. No tenía ni idea. Así que poder transformarse de verdad, salir ahí fuera y construir una nueva etapa profesional, es una bendición. Tener la suerte de recibir otra oportunidad, un nuevo intento para corregir los errores… Porque creo que no hay actor, artista o poeta que no quisiera reescribir lo que ya hizo. Yo veo ‘Rocky’ y veo los errores. Tú no los ves, pero yo sí. Pero eso es el arte. Eso es el arte de verdad.»